“Stan Lee presenta: Este post”

Si nombras a Spider-Man, Iron Man, Hulk, Daredevil o cualquier otro personaje de Marvel que esté en boga por sus adaptaciones cinematográficas, probablemente una de las primeras imágenes que se te vengan a la mente sean la de un octogenario afable con gafas oscuras y bigote que aparece en todas las películas en una escena divertida. Es Stan Lee, oficialmente creador del universo Marvel, otrora editorial de cómics, hoy día lucrativa filial cinematográfica de Disney.

Lo cierto es que, sin ánimo de quitarle al bueno de Stan crédito en la creación de algunos personajes favoritos de mi infancia, mi adolescencia, mi adultez y, previsiblemente mi vejez, la historia “oficial” de que, básicamente, él lo creo todo y es el alfa y el omega del universo (o multiverso) Marvel, dista un poco de la realidad. En realidad, el entrañable guionista guarda algunos cadáveres (figurados) en el armario. Los de artistas que contribuyeron (poco, lo mismo, más que él…, eso queda para la imaginación de cada uno) a transformar lo que era una editorial en quiebra en un lucrativo negocio que dura ya casi siete décadas.

Uno de ellos es Steve Ditko, co-creador de uno de los personajes más conocidos de la “casa de las ideas”, ni más ni menos que El Asombroso Spider-Man.

Si bien en principio fue Jack Kirby el que recibió las indicaciones de Stan Lee para trasladar al papel al personaje, fue finalmente Ditko el que dio con la tecla e imaginó el traje rojo y azul con telarañas que es indisociable del personaje, por mucho que haya vestido de negro en alguna que otra ocasión.

Desde su primera aparición en Amazing Fantasy nº15 hasta su colección en solitario en The Amazing Spider-Man, el personaje fue un auténtico éxito derivado en infinitas cabeceras, series de animación, merchandising y películas.

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Poco más de un año después, la sociedad Lee-Ditko daría a luz a otro icónico personaje: el Doctor Extraño. Aunque Lee no parecía muy entusiasmado por el asunto, (en una carta a Jerry Bails, le contaba que tenían previsto un personaje para Strange Tales, del que diría que su primera historia “no es gran cosa, pero quizá podría sacarse algo de él. Fue idea de Steve”.)

Por si vivís en Marte y no os suena, os diré que es el último éxito cinematográfico de Marvel, protagonizado por Benedict Cumberbatch y, sí, con cameo de Stan Lee.

El psicodélico personaje también fue un éxito (aunque no en los términos que Spider-Man, obviamente) e incluso se convirtió en un referente (u obsesión) para la contra-cultura hippie liderada por Ken Kesey y sus “alegres bromistas”, tal y como retrató Tom Wolfe en su libro Ponche de ácido lisérgico. Esto a pesar de que Ditko estaba ideológicamente en sus antípodas, pues se declaraba objetivista y seguidor de las líneas de pensamiento de la filósofa Ayn Rand. De hecho, dejaría patente esta manera de pensar en un personaje que crearía posteriormente llamado Mr. A

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Pero las diferencias entre guionista y dibujante no tardaron en aparecer, pues tanto en su carácter como en su trabajo parecían ser personas totalmente contrapuestas: frente a la fantasía, la verborrea y la alegría de Stan Lee aparecía el realismo, la economía y la rigidez de Ditko.

Además diferían en algo aún más importante: ¿Quién merecía el crédito de haber creado a estos personajes?

Lo cierto es que la etapa de Ditko en Spider-Man se cerraría en el nº 33, en el que el trepamuros queda atrapado en una pesada maquinaria para librarse de ella en una liberadora página completa final. ¿Sutil, verdad?

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De acuerdo con la versión que Stan Lee ha dado miles de veces, a día de hoy no sabe por qué Ditko abandonó Marvel, pero es un secreto a voces que es su idea de quién es el creador de un personaje (así como su difícil carácter) el que le hizo hacer las maletas para crear sus propios personajes primero, y acabar en la Distinguida Competencia (DC Cómics) después.

Lo cierto es que Lee tenía un método de trabajo que le permitía guionizar múltiples cabeceras mensuales que se resumía de la siguiente manera: proporcionaba un esbozo de la trama al dibujante, este realizaba las páginas y más tarde él añadiría los diálogos.

Por ello, los dibujantes tenían un gran peso en las tramas y por eso muchas veces el texto resulta tan redundante al dibujo.

Ditko siempre ha defendido que una idea por si misma no vale nada, y no es más que una idea, y no es hasta que esta se ejecuta y se hace realidad cuando adquiere algún valor. Por eso, ni siquiera las veces que Stan Lee ha dicho públicamente e, incluso, por escrito, que según él Steve merece el crédito de co-creador de Spider-Man y Dr. Extraño ha sido suficiente para que ambos limen sus asperezas.

Sus opuestas personalidades han hecho que uno se pasee por el mundo (real y cinematográfico) llevando la marca Marvel a todos lados, como una suerte de Hugh Hefner del cómic, y otro no haya dado entrevistas desde 1968 y tampoco haya fotografías suyas conocidas desde prácticamente aquellas fechas.

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Convertido en una suerte de anacoreta al estilo de Thomas Pynchon, ha seguido sin embargo trabajando desde su oficina de Nueva York, a la que seguido acudiendo regularmente a pesar de su avanzada edad (tiene 89 años en la actualidad).

Hace poco, con motivo del estreno de la película de Dr. Extraño, Abraham Riesman intentó contactar con él en un reportaje para Vulture, pero no tuvo éxito.

Si lo tuvieron Neil Gaiman y Jonathan Ross en este documental en el que consiguieron hablar con él (eso sí, fuera de las cámaras) y que, además, cuenta con los interesantes testimonios de pesos pesados del cómic como Alan Moore, John Romita (su sustituto en The Amazing Spider-Man) o el mismísimo Stan Lee.

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Fuentes consultadas:
http://www.vulture.com/2016/11/steve-ditko-doctor-strange-c-v-r.html
https://www.youtube.com/watch?v=NfxVO0fLHvA