El instinto maternal está presente en todas los seres vivos, desde los más simples y pequeños, como insectos y pequeños mamíferos, hasta nosotros mismos, pasando por perros y gatos. Especialmente en los animales puede parecernos extraño en algunos casos, como el de un animal que deja de alimentar al hijo más débil para garantizar que el resto de la camada pueda salir adelante, o dejarnos sorprendidos cuando hemos visto como una madre se enfrentaba a animales mucho más grandes que ella.

Junto al instinto maternal está el instinto de supervivencia, y en ocasiones, nos enfrentamos a los dos de manera simultánea. Tomar la decisión correcta sería más que sencillo si fuéramos robots que respondieran a las 3 leyes de Asimov, pero por suerte -o no- a veces las decisiones son mucho más complicadas que eso.

Esta mamá gato ve como tanto la vida de su hijo como la suya corren peligro al escapar de un desfiladero, pero por suerte, el instinto maternal es más fuerte -como casi siempre- reaccionando en el último momento.

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