Los niños son impacientes por naturaleza y en su mundo no existe el futuro, solo el aquí y ahora. Sus primeras palabras están llenas de artículos y verbos posesivos como “mío” o “dame” mientras alargan sus bracitos con urgencia hacia las cosas que quieren y solicitan.

Seguro que recuerdas a tus hijos o sobrinos contoneándose en la sillita y dando grititos, mientras esperan a que un adulto les proporcione el objeto de su deseo. Usando el llanto si es necesario para conseguirlas.

Más adelante aprenderán que llorar no es la mejor herramienta para alcanzar sus metas, aunque para ello habrán tenido que protagonizar más de una pataleta y un berrinche sin obtener resultado.

Ya crecidos y tras pasar la fase del “porqué” en la que se cuestionan todo lo que les rodea y su impaciencia resurge, llega el momento de las interrupciones.

Cómo gestionar correctamente las interrupciones de los niños

interrupciones

Los niños y niñas no pueden evitar interrumpir a los adultos para realizar sus preguntas, exponer sus quejas u obtener la aprobación de sus madres y padres. Siempre con urgencia y sin entender cómo funcionan las normas de educación. Algo que puede resultar inoportuno y en ocasiones exasperante, pero que es algo natural y propio de la curiosidad infantil. Los adultos somos lo que debemos enseñar a controlar esa impaciencia y reconducirla de forma tranquila, sin perder los papeles.

No consiste en prohibir las interrupciones, sino de canalizarlas de forma tranquila para que, tanto nosotros como nuestros hijos, podamos comunicarnos de forma civilizada.

Por fortuna existen algunas técnicas para lograrlo en tiempo récord, como la que Kirsten Berger ha desarrollado con sus hijos. El sistema es tan sencillo que los más pequeños no tienen problema en aprenderlo y adaptarse. Y es tan efectivo que resulta brillante. No te lo pierdas.

Original: Teaching Your Child To Stop Interrupting: M4 #1

Publicado en Familia