En pleno siglo XXI la violencia doméstica continúa protagonizando todo tipo de titulares a lo largo y ancho del mundo y, lamentablemente, ningún país está libre de ella.

Ya sea violencia entre cónyuges, de padre a hijos, o de hijos a padres, en una relación de maltrato doméstico siempre existirá una víctima en peligro potencial, y para ellos es para quien se han creado los refugios y servicios de atención urgente.

Lo que nunca se había previsto era acoger animales maltratados en uno de estos refugios, pero este magnífico ejemplar de gran danés se ganó el derecho a acompañar a su dueña.

Un día durante una conversación con su maltratador, este empezó a golpearla hasta derribar lietralmente una pared. Cuando se encontraba en el suelo, su gran danés apareció y comenzó a lamerla dulcemente, un gesto que enfadó aun más a su agresor que comenzó a pegar al animal con fuerza.

Durante el tiempo que duró la paliza y a pesar de sus 50 kilos, el gran danés no atacó, sólo se limitó a aguantar los golpes dando tiempo a que su dueña pudiera escapar y dirigirse a un lugar seguro.

Cuando el centro de acogida Rose Brooks escuchó la historia ocurrió algo hermoso. Esta es su historia.

Original: Pet Shelter at Rose Brooks Center

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