En los años 30 y 40, las comedias se llenaban de herederas fugitivas y periodistas traviesos que se enamoran de ellas, de relaciones más bien que se basaban en un tira y afloja constante. Pero pocas películas logran capturar la chispeante química formada entre Clark Gable y Claudette Colbert en Sucedió una noche. Colbert interpreta a Ellie, una rica mimada que huye de las garras de su padre para regresar a los brazos de un aviador que ama. En el camino se encuentra con Peter (Clark Gable), un periodista que con ella se topa con la historia del año. Se ofrece a ocultarla y ayudarla hasta llegar a Nueva York a cambio de los derechos exclusivos de la historia de su huida. Al no tener ella dinero ni experiencia viajando en el mundo real, Ellie acepta a regañadientes. Con dificultades, Peter intenta ocultar a Ellie salvándola de situaciones bastante difíciles dada la fama de ella.

Partiendo de esta trama sencilla nadie podía imaginar que con los años se convertiría en uno de los más grandes clásicos de la comedia americana. Y más aún cuando se estrenó y tuvo resultados mediocres en la taquilla. El boca a boca funcionó y se fue convirtiendo en un éxito. Y las incidencias del rodaje no era para nada halagüeñas. En 1934, Columbia Pictures era considerado un pequeño y pobre estudio. Se veía obligado a pedir actores a otros estudios para poder conseguir estrellas. Harry Cohn, dueño del estudio, se interesó por esta película y pidió prestado Louis B. Mayer, magnate de la MGM, a Clark Gable. A pesar de sus protestas, Gable aceptó. Tampoco era Gable la primera opción, se pensó antes en Robert Montgomery el cual rechazó el papel tras leer el guión. Claudette Colbert ya tenía una mala experiencia anterior con Frank Capra. Fue quien la dirigió en su primera película, For the Love of Mike y salió tan enfadada de la experiencia que estuvo a punto de retirarse. Se le ofreció el papel después de que actrices como Myrna Loy, Margaret Sullavan, Carole Lombard y Loretta Young, entre otras, lo hubieran rechazado. Y pese a esas dificultades, el guión resultó tener más sustancia de lo esperado. Parte de culpa son las actuaciones tan sublimes de Colbert y Gable pero Frank Capra también tiene mucho que decir.

Actualmente si mencionamos a Frank Capra, a la mayoría nos viene a la cabeza Qué bello es vivir. Pero doce años antes con Sucedió una noche fue su primer intento de que la mayoría de los críticos lo etiquetaran con grandeza. Con Sucedió una noche consiguió realizar la primera película del denominado género de la screwball comedy, en el cual Preston Sturges, Gregory La Cava, Leo McCarey o Howard Hawks demostraron ser auténticos maestros. Frank Capra también da a conocer sus diversos estilos. Mientras que en la anterior Dama por un día se muestra predispuesto a entregar un mensaje social, con Sucedió una noche da más una comedia pura, sin ningún momento de pensamientos intelectuales o moralistas. En esos últimos aspectos si se inclinó posteriormente en películas como Caballero sin espada y El secreto de vivir, lo cual no le impide pasar a la comedia negra con Arsénico por compasión y más allá con la comedia fantástica en Qué bello es vivir. Sucedió una noche es además un hito de la comedia americana, un género representado anteriormente por las comedias slapsticks de Buster Keaton y Charles Chaplin entre otros. Frank Capra le da un nuevo aire. Sus películas también fueron denominadas como comerciales para la época y se ganó el apelativo de Capra-Corn. Su punto de vista sentimental, el optimismo de sus películas y su afición por los finales felices caló entre aquel público post-depresión y previo a la Segunda Guerra Mundial.

Robert Riskin colaboró con Frank Capra en el guión por sexta vez en un total de doce colaboraciones. Cinco nominaciones a los Oscar de Riskin fueron por películas dirigidas por Capra. Las bases que sustentan este guión es que es el prototipo de la comedia americana de los años 30 y 40. Un hombre y una mujer que están en contra la mayor parte de la película. Nada original. Pero… ¿Dónde Capra cruza ese umbral que pasa de lo mundano a una película de aventuras de gran ritmo con persecuciones, identidades falsas, réplicas, etc? Capra no se limita a filmar solo las situaciones absurdas de la película. Su puesta en escena es elaborada, bella y con fuerza que no deja lugar a lo superfluo ayudado de una gran fotografía, con excelentes planos nocturnos y primeros planos tan poco habituales en comedias, excepto tal vez en las de Lubitsch. Riskin con su guión nos ofrece múltiples escenas antológicas en una comedia, con diálogos ricos y de gran humor repleto de réplicas dialécticas. Escenas inolvidables como la del autostop, las lecciones de Gable de como comer un donuts y la inteligente sugerencia en la famosa escena de Las Murallas de Jericó, concebida para lidiar con la moralidad del recién implantado Código Hays. Y es que el ritmo de guión es casi perfecto, repleto de ingenio, agudeza y en ocasiones cruel. Sabemos cómo va a acabar pero el camino está pavimentado de argumentos y diversión. Es como una inversión del cuento de La Cenicienta, un cuento moderno con el atractivo sexual en el cual el amor impera sobre los conflictos de clase, las diferencias sociales y económicas, sustentadas en batallas verbales de ingenio. Ambos hacen de una pareja romántica poco probable y por eso el resultado final es satisfactorio. El análisis de esa relación humana es preciso y no desaparece en el sentimentalismo. Ellos dos se esfuerzan menos a dominar el uno al otro (como en la mayoría de las películas del género en los 40, esas batallas de sexos) para demostrar que son capaces de hacer frentes ellos solos a las dificultades de la vida cotidiana.

Puede parecer todo algo anticuado pero el diálogo y las situaciones son
todo lo contrario. Esta historia podría rehacerse hoy y no perder ningún
encanto. Desafortunadamente, hoy día no hay actores con las habilidades
cómicas y el carisma que Gable y Colbert. Tampoco hay ninguna razón
para rehacerse, la verdad. Y es que Gable revela un temperamento cómico
totalmente inesperado y nos hace sentir todas esas facetas de la
personalidad de su personaje con espontaneidad y Claudette Colbert
resulta encantadora con su sombrero, su camisón y esa pequeña nariz
respingona
, con ese toque de insolencia, astucia y también algo de
grosería. Y es que todo este esfuerzo se vio recompensado en los Oscar
donde ganó los cinco premios más prestigiosos: Mejor director, Mejor
guión, Mejor actor para Clark Gable, Mejor actriz para Claudette Colbert y el premio supremo, Mejor película. Y es que Sucedió una noche
es una película que incluso el público moderno puede y debe disfrutar.
No te pierdas uno de los clásicos más dulces del Hollywood clásico.

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