Hace cientos de años que los perros abandonaron la vida salvaje para compartir su día a día con los humanos. Para ellos, la ventaja evolutiva era sencilla: los humanos representábamos una fuente razonablemente segura de protección y comida.

El cariño y los lazos sentimentales llegaron algo después, siendo actualmente el principal motivo de esta maravillosa unión. Los queremos, nos quieren y haríamos cualquiera cosa por ellos. ¿Y ellos por nosotros? ¿Son los perros nuestros fieles compañeros o solo siguen prendados de nuestra comida? Este estudio lo revela?

¿Prefiere tus muestras de cariño a la comida?

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La Universidad de Emory ha decido investigar si la relación que existe entre los humanos y los perros va más allá de las necesidades básicas.  Tras diversas pruebas, han demostrado que el cariño es muy importante.

Para determinar esta relación, los investigadores entrenaron a los perros para asociar 3 objetos diferentes, con distintos resultados.
Una camión rosa con una recompensa de comida. Un muñeco azul con elogios de su dueño, como “buen chico” y similares. Y por último, un peine de color blanco con el que no se entregaba ninguna recompensa.

Cada perro fue sometido a un total de 32 ensayos para cada uno de los objetos, mientras se escaneaba su actividad cerebral. Los escáneres revelaron que su actividad apenas variaba ante la imagen del peine, pues todos comprendían que no había ninguna recompensa. En cambio, ante el muñeco azul o el camión rosa, su actividad neuronal se disparaba.

Solo dos perros mostraron mayor actividad ante la perspectiva de recibir comida que hacia los halagos de su dueño. Para nueve los estímulos resultaron equivalentes. Y para cuatro, los elogios de su dueño fueron mucho mayores.

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En una segunda prueba, los investigadores situaron a los perros frente dos pasillos. Al final de uno de ellos colocaron un tazón de  comida suculenta, mientras que al final del otro les esperaba su dueño, quien les ofrecía sus halagos afectuosamente solo cuando llegaban hasta él.

Curiosamente, los perros que habían mostrado más actividad cerebral hacia los elogios eligieron el camino hacia su dueño en el 90% de las veces, lo que evidencia que la comida no es la única motivación de nuestros compañeros caninos, ni tan siquiera la principal.

¿Qué nos dice el experimento?

Según los investigadores, las pruebas demuestran que la sociabilidad de los perros es un rasgo individual y variable, tal y como ocurre con los humanos. Algo que depende, en gran medida, de cómo hayan sido educados. “Esto demuestra la importancia de la recompensa social y alabanza a los perros. Puede ser análoga a la forma en que los seres humanos sentimos cuando alguien alguien nos elogia”, explica el Dr. Gregory S. Berns responsable del estudio.

Así pues, las muestras de cariño son igualmente útiles para educar a nuestros perros, e incluso mejores, ya que con las recompensas de comida podemos malacostumbrarlos o sobrealimentarlos. Del mismo modo, si eres de los que invierte tiempo en comprar o preparar las chucherías y recompensas para tu perro, recuerda que él preferiría pasar ese tiempo jugando contigo, paseando, dejándose abrazar y acariciar.

Ozzie, un "gourmet" enamorado de la comida.

Ozzie, un “gourmet” enamorado de la comida.

Como excepción, solo un perro, Ozzie, eligió la comida el 100% de las veces. Su dueño ha manifestado que comprende sus elecciones y que, a pesar de ello, lo ama. Ozzie sería el equivalente humano a aquellas personas que prefieren quedarse en casa comiendo un trozo de pizza, a un buen rato con los amigos. Cuestión de gustos y preferencias supongo, pero no dejo de preguntarme ¿qué resultados arrojaría el estudio si se realizara con gatos?

Y tú, ¿cómo has educado a tu perro? ¿crees que te prefiere a ti sobre la comida o es un auténtico glotón?

Fuentes: esciencecommons, oxfordjournals.org

Vía: marcianosmx.com

Publicado en Animales