Parece que fue hace una eternidad cuando éramos unos críos y nos sentábamos los sábados por la mañana en el salón de nuestra casa a enchufar nuestras flamantes NES para transportarnos a un mundo de felicidad y vicio desenfrenado.

Esto era el Zelda II cuando no quería funcionar. Imagen: Kevin Simpson

Esto era el Zelda II cuando no quería funcionar.
Imagen: Kevin Simpson

Toda nuestra alegría se tornaba en frustración en el momento en el que encendíamos la consola y aparecían una serie de números y garabatos ininteligibles que nos hacían sospechar que algo no iba bien en la máquina. Lejos de entrar en pánico nuestro modus operandi era el siguiente:

1º- Apagar la consola

2º- Extraer el cartucho con celeridad

3º- Soplar dentro de los conectores con una fuerza huracanada como si fuésemos Pepe Pótamo (primero al cartucho, luego si el problema persistía le tocaba a la consola)

4º- Insertar el cartucho en la consola y disponernos a volar dentro de los mundos pixelados que tocasen esa mañana de asueto.

famicom

Esta era la versión japonesa, también conocida como FamiCom

Tristemente hoy vengo a desmentiros un mito. Ese soplido mágico no era el que hacía que nuestros cartuchos volviesen a funcionar perfectamente, es más, es posible que incluso perjudicasen al juego en si.

Todo esto tiene su explicación en el rediseño que la NES tuvo al zarpar del mercado japonés hacía el americano. En su versión japonesa, la manera de cargar los juegos era mediante una entrada situada en la parte superior de la consola. Si el juego no funcionaba bien se apretaba un poco más y listo. ya iba perfectamente. Debido a las conexiones de 72 pins que llevaban cada cartucho, un solo pin mal conectado daba lugar a que viésemos un galimatías en la tv.

nes

Esta es la versión que seguramente conoceréis todos. La Nintendo de toda la vida

En la versión americana y europea este sistema se cambió por uno llamado ZIF (Zero Insertion Force) y que pretendía asemejar la consola a un VHS doméstico. El sistema provocaba que más de una vez los contactos no se hiciesen todo lo bien que debían, dando como resultado algunos fallos al cargar los juegos.

¿Cómo llegamos a la conclusión de que soplar los cartucho era bueno?

Tech-Support

Esta es un pregunta que se ha hecho también Chris Higgens, en sus estudio acerca de este tema que empezó en 2012.

“Se me ocurren infinidad de respuestas como que pensásemos que el polvo podía evitar que el cartucho contactase bien, o que las babas que expulsamos al soplar favoreciesen los contactos”

De todas formas ninguna de estas respuestas tiene base científica como nos ha dicho el propio Higgens que, además, nos comunica que soplar los cartuchos es, poco menos, que perjudicial para nuestros juegos.

Para demostrar esta afirmación hizo un experimento ayudado de su amigo Frankie Virutello. El experimento consistía en usar 2 copias del mismo juego, despojarlo de la carcasa y soplar en uno de ellos 10 veces al día durante un mes. Los resultados los podemos ver en la siguiente fotografía, una extraña capa blancuzca creció en el cartucho soplado, mientras que el no soplado se mantenía impertérrito.

arriba el cartucho no soplado, abajo el soplado insistentemente

arriba el cartucho no soplado, abajo el soplado insistentemente

¿Pues a mi me funcionaban cuando soplaba?

Si querido lector, eso mismo he pensado yo antes de escribir toda esta parrafada pero no era así. Todo era debido a que al extraer el cartucho y volverlo a poner, las conexiones se realizaban y hacían un mejor contacto. Es más, si lees detrás de la etiqueta de cualquier cartucho te especifica clarísimamente que no soples los conectores.

Por desgracia para nuestra firme creencia, el soplar dentro de un cartucho era tan buena idea para él como lo podía ser llamar a una ex un sábado por la noche a las 3 de la mañana después de un par de gintonics.

Fuente: Mental_Floss, GuiltyBit imagen de portada: Branden Otto

Publicado en Tecnología y videojuegos