” Tiempo del sueño hace referencia al ciclo del ser intemporal, a un tiempo sin tiempo fuera de todo tiempo (zeitgeist), tan real como el que discurre, asociado a una dimensión intangible del Espíritu, donde habita el Demiurgo, morada de la Bestia, a través de la cual nos comunicamos con nuestro yo más profundo y arcaico, con lo creado y el Creador y con toda la creación.” El autor.

Tiempo del sueño, etéreo como el sinuoso humo,

trepa por mi leñoso cuerpo

cual lábil enredadera.

Siluetas de árboles, ya fósiles,

recortan pálidos horizontes

ceñidos por densa niebla.

Hombres que caminan a tientas

adivinando sendas.

Tenue luz de un hogar que refulge lejanamente,

como vaga certeza de calor y descanso.

El estómago de los rumiantes varados,

regurgita una verde pasta mucilaginosa:

ubres repletas de promesas.

El oscuro hogar se anima con los colores del fuego

que aprisiona pupilas,

que calienta pies inertes y manos inanimadas;

sombras espectrales danzan.

Desde un camastro de mullido jergón, ojos inquietos brillan,

diminutas mariposas nictémeras

anuncian cartas de seres queridos,

enviadas desde las orillas de otro océano,

obscuras y temidas, ciegas saturnias, atraídas por el fuego y la luz,

golpean puertas y ventanas,

celebrando el despertar de los muertos.

Mi niñez transcurre lentamente entre hayas y riscos,

habita una casa erigida en un palmo de tierra,

piedra sobre piedra y argamasa,

labrada por pétreos hombres alma de viento y lluvia,

con un balcón suspendido del tiempo y las estrellas.

No deseo conocer otro paisaje,

ni otra compañía

sino el nocturnal viento que arrastra quimeras

y torrentes de blancas y pulidas piedras,

y mi negra perra lanuda con sus secretos mundos imperceptibles.

Tiempo de humo y esencia, que mi memoria rescata

para sosiego del alma,

cuando escucho la voz que susurra:

hijo mío amado, qué perdido te hallas;

retrocede hasta la encrucijada, verás mis señales;

busca la senda abrupta que te llevará a mi casa;

la que ahora recorres no lleva a ninguna parte;

ahí sólo encontrarás miedo y dolor,

soledad y espanto,

y, al final,

el negro abismo de la desesperanza.

Publicado en Relatos