Sabemos lo que es el instinto maternal y por eso jamás osaríamos separar a una madre de su bebé. Sin embargo, solemos obrar de otra forma con los animales.

Los terneros suelen ser separados de sus madres entre los 3 y los 8 días después de su nacimiento. Resignadas y atrapadas en la granja, la mayoría continúa con su vida, al menos hasta que el granjero decida.

Sin embargo, el instinto maternal de las vacas no es menor que el de los humanos, y por esa razón muchas sufren la ausencia de sus crías de forma brutal. Como Karma, una vaca de granja que tras ser separada de su ternero no paró de llamarlo durante días.

Sin dejar de producir leche y visiblemente deprimida, Karma se iba apagando día a día. Es por eso que sus cuidadores decidieron volver a reunirla con su cría.

Lo que ocurrió es precioso y nos demuestra la capacidad de amar de los animales. No te lo pierdas.

Original: The Gentle Barn: Karma’s Reunion

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