El petróleo es un bien preciado, de ahí su segundo nombre “oro negro”. Los países que poseen yacimientos petrolíferos bajo su suelo son un caramelo para las empresas extractoras. Bajo la falsa esperanza de que la extracción sacará a los habitantes de la pobreza, los habitantes de Perú, especialmente los que viven en la selva de la Amazonia, luchan cada día porque no se destruya su entorno.

La extracción de petróleo ha hecho que el clima cambie en la zona, haciendo que llueva cuando no debe y viceversa. Lo mismo ocurre con las temperaturas. La selva del Amazonas es una de los grandes pulmones de nuestro planeta y está siendo atacada por varios frentes.

De no detener la extracción de petróleo de inmediato, el mundo va a sufrir series consecuencias a corto plazo. Pero por más que los activistas luchan en contra, menos caso les hacen desde el gobierno continuamente sobornados por las compañías extractoras.

Original: AmazonWatch. Para ayudar puedes contribuir en su web

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