Agua, espuma, gomina, secador o acondicionadores. Y así hasta mil productos más que seguro has utilizado para domar los dichosos remolinos de tu cabeza y para obtener un peinado decente. Sin embargo, no hay nada que pueda cambiar esta condición, ya que están codificados genéticamente.

Y nos solo eso, sino que el gen encargado de la orientación capilar parece tener la capacidad de eliminar ciertos tipos de cáncer, por lo que poseer un remolino en el pelo puede acabar siendo una auténtica ventaja evolutiva.

De moscas y peluqueros

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Hace casi 35 años que el gran biólogo español Antonio García Bullido y su pupilo británico, David Gubb, desentrañaron el código genético de la mosca del vinagre: Drosophila melanogaster.

Esta investigación supuso un paso de gigante en el conocimiento y clasificación de los genes, así como de las funciones que cumplen y los efectos que producen cuando son modificados.

En aquel momento ya se habían descubierto los genes de polaridad tisular, pero se desconocía su función en el organismo. Gracias a las moscas, se pudo observar qué ocurría cuando se activaban o desactivaban estos genes.

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Así se descubrió que los genes de polaridad son una especie de brújula para las células de nuestro cuerpo, ya que son los encargados de organizar la orientación del crecimiento de los tejidos.

Entre otras cosas, se cree los genes de polaridad son responsables del crecimiento de los remolinos en el pelo, y la predominancia de un hemisferio cerebral sobre el otro (ser diestro o zurdo).

Ahora también se ha descubierto que la proteína responsable de su manifestación es capaz de impedir la formación de ciertos tipos de tumores, como el retinoblastoma.

“Sabemos que esta proteína controla la división celular y la muerte programada de estas. Si logramos controlarla, podríamos evitar la migración de las células tumorales a otros tejidos, y desarrollar nuevos fármacos que precipitarán su muerte natural”,  comentan los investigadores David Arnosti y de Bill Henry, de la Universidad de Michigan.

Así pues, tener remolinos es un indicador de que esta proteína se encuentra presente en nuestro cuerpo, lo que nos hace menos propensos a sufrir retinoblastomas.

Aunque queda mucho camino por recorrer, los especialistas se encuentran muy esperanzados con este hallazgo.

Fuentes: nws-medical.net y wimp.com

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