Fuente: Shutterstock

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El pasado 29 de agosto se publicaba la noticia de que un equipo de astrónomos del proyecto SEIT captaron una señal de radio procedente de la estrella HD164595 (a 95 años luz de la Tierra), con un aspecto bastante peculiar. Rápidamente todo el mundo empezó a fantasear con la posibilidad de que hubiera sido emitida por una civilización extraterrestre intentando comunicarse con nosotros.

Dicha señal fue en realidad captada hace más de un año por el radio telescopio RATAN-600, pero no ha sido hasta esta misma semana que se ha hecho pública la noticia. Su aspecto -de 2,7 cm de longitud de onda- daba a entender que se necesitaría mucha potencia para conseguir enviarla a través del espacio.

Algunos astrónomos se habían atrevido a aventurar que se podría tratar de alguna civilización mucho más avanzada que la nuestra. Otros científicos, sin embargo, eran más cautos ante este hecho y preferían esperar a la obtención de más datos, antes de emitir un opinión al respecto.

Fuente: Xataka

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La verdad es que esta situación es algo que, a la gran mayoría de terrícolas, nos habría gustado que fuese cierta. Pero no ha tardado en descubrirse varias inconsistencias, que dan al traste con casi toda posibilidad de que esto sea así.

Si no es extraterrestre ¿de dónde viene la señal?

La Academia de Ciencias Rusa no se ha hecho esperar y ha emitido un comunicado con sus conclusiones. En ellas explica que, lo más probable, es que sea alguna interferencia que provenga de nuestro propio planeta.

Las pruebas que han llevado a esta conclusión son varias y todas juntas desplazan considerablemente la hipótesis de los alienígenas. Para empezar la potencia necesaria para emitir esta onda de radio desde una distancia de 95 años luz de la Tierra es de trillones y trillones de vatios. Multiplicando por 100 millones la potencia de todas las centrales energéticas de la Tierra podríamos, tal vez, llegar a alcanzar tal magnitud.

Este es el radiotelescopio ruso RATAN_600 Imagen: Xataka

Este es el radiotelescopio ruso RATAN_600 Imagen: Xataka

En este caso también resulta extraño que haya sido detectada en la frecuencia de radio utilizada para comunicaciones militares. Según el SETI, lo esperado en estos casos es que la señal se transmita en la longitud de onda de 21 cm, perteneciente al hidrógeno.

El radiotelescopio utilizado y el ancho de banda que utiliza (de dimensiones exageradas) son también otros factores que hacen pensar la más que probable procedencia terráquea de esta señal. No sería nada raro ya que, en anteriores situaciones similares, se ha llegado a descubrir que la culpa de estas señales la tenía un simple microondas.

Aunque todavía no está claro que o quién fue el culpable de esta interferencia, parece que tendremos que aguardar a otra oportunidad si queremos establecer contacto con alguna civilización extraterrestre. Hasta entonces el SETI no tiene intención de cesar en su empeño de encontrar otras civilizaciones más allá de nuestro planeta.

Fuente: Xataka, Gizmodo, Wired, adaptado por La Voz del Muro

Publicado en Ciencia