Es triste ver cuando las generaciones más jóvenes no parecen mostrar respeto por las más ancianas de la forma en que solían. Esto no siempre equivale a una falta flagrante de respeto, pero sí cuando se es desdeñoso con sus opiniones y se les infravalora.

Aunque por suerte esto no siempre es así. De hecho, muchas culturas asiáticas y africanas tienden a reverenciar a sus ancianos, debido a la sabiduría que han ido acuñando gracias a las experiencias que han vivido. Esto contrasta mucho con algunas culturas occidentales, donde a veces la vejez es sinónimo de desfasado o incapacitado.

El joven de la historia que compartiremos con vosotros a continuación, está a punto de aprender una valiosa lección sobre el respeto a los mayores que no olvidará jamás:

Un anciano, que había sido agricultor, sentía un terrible aburrimiento desde que se jubiló, por lo que decidió abrir una clínica médica. En la puerta, puso un cartel en el que se podía leer: “Clínica médica del Dr. Senil. Obtenga su tratamiento por 500 € y si no conseguimos curarle, le daremos 1.000 €.”

El Dr. Joven, que se enteró de que el anciano había abierto una clínica y que seguramente no tendría ni idea sobre medicina, pensó que sería una buena oportunidad de ganarse 1.000 € extra. De este modo, pidió cita y acudió a la consulta. Esto fue lo que ocurrió:

– Dr. Joven: Dr. Senil, he perdido el sentido del gusto y ya no reconozco ningún sabor. ¿Podría ayudarme, por favor?

– Dr. Senil: Enfermera, por favor traiga la medicina de la caja 22 y ponga 3 gotas en la boca del paciente.

– Dr. Joven: ¡Aaargh, pero si esto es gasolina!

– Dr. Senil: ¡Enhorabuena, ha recuperado el gusto!. Eso serán 500 €.

El Dr. Joven, molesto, volvió a los pocos días para recuperar su dinero:

– Dr. Joven: He perdido mi memoria, no recuerdo nada.

– Dr. Senil: Enfermera, por favor traiga la medicina de la caja 22 y ponga 3 gotas en la boca del paciente.

– Dr. Joven: ¡Oh no, eso no, que es la gasolina!

– Dr. Senil: ¡Enhorabuena, su memoria ha regresado!. Eso serán 500 €.

El Dr. Joven, después de haber perdido 1.000 € y con un cabreo que roza lo inimaginable, volvió a la consulta a los pocos días:

– Dr. Joven: Mi vista se ha vuelto bastante débil, ¡apenas puedo ver!

– Dr. Senil: Bueno, siento comunicarle que no tengo ningún medicamento para eso, así que aquí están sus 1.000 €.

– Dr. Joven: Pero esto son solo 500 €…

– Dr. Senil: ¡Felicidades, usted ha recobrado su visión!. Eso serán 500 €

Moraleja de la historia: El hecho de que seamos jóvenes, no significa que podamos ser más astutos que nuestros mayores. Por tanto, en ninguno de los casos, jamás debemos infravalorarlos.

Vía: wimp

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