Cuando tenemos que cortar pimientos acabamos desechando gran parte de este, y no lo hacemos porque se encuentre en mal estado, sino por comodidad a la hora de cortarlo. Al quitar la parte superior para eliminar el nexo que le une con la planta, no introducimos el cuchillo rodeándolo, sino que para ahorrar tiempo aplicamos un corte transversal derrochando una parte de este.

Por otro lado están las semillas (o pepitas, como las llaman popularmente), que eliminamos a veces arrastrando partes de las paredes de hortaliza.

Realizando estos dos cortes, podremos limpiar un pimiento en un momento, aprovechando la mayor parte de éste.

Original: DaveHax

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