¿Es malo que tu teléfono esté programado para que se dañe en menos dos años? ¿Y que los cartuchos de tinta duren tan poco? Muy probablemente no, porque si no fuese así el mundo tal y como lo conocemos no existiría. Te decimos porqué

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Quizá conozca el término por alguno de esos documentales que hacen ver a todo lo que está relacionado con el capitalismo como algo malsano. Y Sí, la obsolescencia programada tiene bastante de malo si usted es el consumidor. Si es el fabricante posiblemente usted tenga la idea que hacer que su impresora deje de funcionar después de 100 mil copias es una buena idea, ya que con ello se asegura que compre otra y así el fabricante podrá comer, pagarle a sus empleados y muchas otras cosas que se hacen con dinero. Gastarlo, por ejemplo. El objetivo de este artículo no será condenar de manera categórica la práctica común en todas las empresas de tecnología, sino darle herramientas a usted para que saque sus propias conclusiones.

Ahora bien. El concepto de hacer que las cosas se te dañen en menos de dos años para que tengas que comprar otro igual comienza con un bombillo. Aún existen en museos por todo Estados Unidos Bombillos completamente funcionales inventados por Édison, que además de no fundirse nunca tenían la posibilidad de repararse. Esos bombillos después de cien años continúan encendiéndose, al punto que en los museos se exhiben encendidos. Sin embargo, un bombillo eterno no era bueno para el negocio. Entonces un grupo de fabricantes se unió en 1925 y presionó a todos los demás para hacer que cada cierto tiempo, por ejemplo, cada mil horas, los bombillos rompieran sus filamentos, y sin reparación posible se tuvieran que botar a la basura, comenzando un ciclo que muchos pueden catalogar de consumista.

En 1972, alguien se dio cuenta de que una lámpara de una estación de bomberos en California EEUU, llevaba usándose desde 1901. El libro Guiness de los records declaró a la misma como el bombillo de luz más antigua del mundo que seguía encendida (y que puede verse a través de esta webcam). Esta es una prueba de que los bombillos son hechos en la actualidad para que se fundan a cierto tiempo.

Y la idea fue tan buena para los fabricantes de todo tipo de cosas que ahora existen la copiaron. Hay impresoras que dejan de funcionar al llegar a un número determinado de impresiones; lavadoras que se estropean a los 2.500 lavados exactos y ya no se pueden reparar; televisores limitados en 20.000 aparatos reproductores de música que no permite reproducir los formatos anteriores (Yo tengo toda la colección de los Beatles en Casettes y no tengo idea de donde conseguir donde ponerlo).

Se vale pensar también que cuando decida descargar los mp3 de mis canciones preferidas, entonces voy a botar todo los discos a la basura, ayudando a generar cientos de kilos de basura.

Los congresos de algunos países han logrado normar sobre el tema para hacer que las empresas sean más responsables, y los productos tengan una larga vida útil. Y las empresas se encarguen de reciclar el desecho final de estos productos desechados. La idea es que se te dañen de tanto usarlos pero que no sea porque tenga un chip que haga que cuando llegue a cierto límite de uso se desprograme. En estos países las empresas han generado entonces salidas de nuevos productos tecnológicos cada vez más avanzados y con cierto tiempo de diferencia, por lo que aunque tu televisor 3d durará muchísimo tiempo, el 4k llegará este año, y el siguiente llegará el 8k. Generando así obsolescencia por percepción. Pero todo este sistema en donde tienes que comprar, comprar y comprar no es del todo malo… ¿Por qué?

En principio porque hay nuevos avances tecnológicos y cada vez logran hacer que más tecnología entre dentro de un espacio más pequeño. Esto justifica que este año tengamos el televisor 3d con lentes, y al año tengamos el que se ve 3d sin los lentes…. Y al siguiente el holográfico (¿Qué? ¿Que eso aún no existe?)

Además Los que justifican el tema de la obsolescencia programada en la tecnología que usamos a diario se apoyan en algo llamado la parábola de la ventana rota. Y no, no me refiero al experimento famoso del vehículo abandonado. Me refiero al siguiente cuento.

Imaginen que frente en un pueblo pequeño hay una panadería, y un niño, en una travesura rompe un vidrio del negocio con una piedra. El panadero pagará al de la tienda de vidrios para que repare el mostrador, y el dueño de esta tienda usará el dinero para comprar pan, retornándoselo al panadero poco a poco. Lo importante de la cadena es que hace el dinero fluir y circular a través de una serie de factores que van a hacer que el dinero circule, y muchas personas salgan beneficiadas. Ahora, cuanto más grande es la cadena, más gente saldrá beneficiada. Por ejemplo, si en la fabricación de mi nuevo celular y todos sus componentes participaron 120 personas todas ellas saldrán beneficiadas al momento que yo compre el teléfono: los empleados de la empresa se les pagará su sueldo, los diseñadores y obreros que participaron en la elaboración tendrá su paga y el empresario tendrá sus ganancias (Que por eso es que montó la empresa en un principio) y yo tendré mi teléfono nuevo que además percibo como útil, eficiente y moderno, me servirá para llamar y mandar cadenas chistositas de whatsapps.

Muchos ven esto como algo verdaderamente malo, y como el eje fundamental de la maldad del “capitalista explotador”, pero no estoy seguro que esto sea así. Si la tecnología o los elementos de consumo, (llámese computadora, celular o papel de baño) fuesen producidos en Venezuela con la misma velocidad en la que algunos países pequeños producen para entrar dentro del mercado de la obsolescencia programada, con o sin el tema de que tengan un tiempo de vida útil para expirar o no, tendríamos los anaqueles repletos y además tendríamos muchas empresas rivales haciendo tecnología con productos parecidos, sencillamente por competencia. (Perdonen, creo que el artículo será polémico después de esto ya que estoy abordando el tema de una manera muy simple, pero parte del conflicto actual es la falta de producción).

Sin programar la obsolescencia la demanda sería muy baja y no se podría mantener el nivel actual de producción (oferta). ¿Por qué alguien me compraría mis bombillos si los que fabrica la competencia duran 100 años? Sin contar que en la tierra de la arepa (Perdonen, escribo mucho para los venezolanos) tenemos otro factor que ayuda a reemplazar algunas tecnologías cada cierto tiempo… la delincuencia. En menos de seis meses me han robado tres teléfonos. 

Los fabricantes no podrían mantener plantillas numerosas para adecuar los gastos con los ingresos (demanda) y por otro lado los precios aumentarían para mantener la estructura de costes fija difícilmente soportado por las ventas. Los bajos beneficios no permitirían la existencia de un gran número de competidores y podría acabar en prácticas monopolísticas.

Además de los empleos directos también afectaría a puestos administrativos, comerciales, logísticos… y en cierto grado a otros niveles de consumo soportados por estos trabajadores.

Ahora extendamos esto a todos los productos/servicios y pensemos lo que pasaría si todos crearan productos con la máxima vida útil posible: ¿sería un mundo perfecto? Somos consumidores pero también trabajadores y personas sustentadas por el consumo. No sé si sería un mundo perfecto pero sin duda debería ser un mundo distinto.

Sería interesante pedirle a los fabricantes de nuestras computadoras que se volvieron lentas, los celulares a los que les falla la batería que no se consigue, y los procesadores que se funden que se apiaden de los venezolanos por lo menos durante estos años negros y nos manden esos prototipos que duran toda la vida.

Publicado en Tecnología y videojuegos