En otras ocasiones hemos sido testigos de grandes proezas policiales, como el agente que se hizo pasar por discapacitado para vigilar su barrio. Pero antes de entrar en materia, me gustaría plantearos la siguiente situación:

Imaginaros por un momento que vais caminando por un puente y, en uno de los laterales, veis a una persona que está dispuesta a precipitarse al vacío voluntariamente. En estos casos, lo más normal es que las sangre se nos hiele por el estupor del momento y, después de asimilar lo que estamos presenciando, muy probablemente intentaríamos hablar y razonar con esa persona para que dejase atrás su propósito.

Precisamente esto fue lo que le pasó a un policía de Carolina del Norte, quien supo manejar la situación mejor de lo que cabía esperar, pues no siempre se está preparado para saber cómo actuar correctamente, ya que puede tratarse de una persona emocionalmente inestable; tan sensible que cualquier palabra o comentario podrían ser fatales.

Sin embargo, el policía parecía saber muy bien lo que tenía que hacer y decir, pues tras una breve conversación y un poco de cariño, consiguió salvar el día…

Fuente: EL HURON

Publicado en Miscelánea