Se encontraba sumergido en el líquido de un balde metálico de más o menos 20 centímetros de profundidad. Ese líquido parecía agua, no hay forma de afirmar qué es algo en un sueño. Digamos que era agua y no vodka. Mi primera impresión fue que se trataba de migajas de pan esparcidas por el fondo, pero luego me di cuenta que tenían la forma de pequeñas esponjas y que se alejaban lentamente la una de la otra con movimientos irregulares, como si estuvieran regidos por algún tipo de inteligencia.

-Mira -le dije a mi esposa en mi sueño- ¿alguna vez has visto esto?

Y dicho esto agarré una piedra mediana y la arrojé al medio del recipiente. Nunca se hundió completamente. Todos esos retazos con vida se juntaron para formar una sola, enorme, monstruosa esponja que subió al agua violentamente para engullirse la piedra. Terminado su alimento me dio a conocer su verdadero rostro. Era una estrella de mar esponjosa que tenía una boca muy grande y además ojos malvados, como cuando un dibujo animado se molesta.

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