Pasamos demasiado tiempo enganchados a las redes sociales. En lugar de hacer un uso de ellas responsable, como el que lee un periódico, trasladamos nuestra vida a sus dominios, y borramos nuestra huella en la realidad del contacto humano.

No diferenciamos dónde empieza una cosa y donde termina otra. Nos conformamos con la falsa sensación de estar constantemente comunicados, donde una sonrisa es un emoticono que escribe alguien que realmente no está sonriendo.

¿Nos volveremos seres pétreos que reirán con el pensamiento? ¿acabaremos perdiendo nuestras expresiones faciales? Hagamos un uso responsable de la tecnología sin dejar de lado las cosas bonitas de la vida.

Original: Prince Ea

Publicado en Miscelánea