Qué aterrador puede resultar ir al médico para un niño, más aun cuando este está gravemente enfermo y debe recibir tratamiento. El doctor Sergio Gallegos lo sabe bien y, por ello, atiende a todos sus pacientes vestido de superhéroe.

Batman, Superman, Spiderman, Ironman, mariachis, piratas y muchos más personajes, pueblan la consulta de este entrañable doctor mexicano que, poco a poco, está logrando iniciar un pequeño debate en torno al trato con el paciente en el mundo de la oncología y pediatría infantil.

Del miedo a la risa

Cuando tenía 17 años fue diagnosticado de cáncer. Los médicos se temían lo peor pero, por fortuna, un nuevo tratamiento desarrollado en EE.UU. funcionó y dos años después entró en remisión.

Incluso si era un adolescente, Sergió recuerda que pasó muchos momentos de angustia en el hospital y que el único momento de alivio que encontraba durante sus ingresos era la visita de los payasos.

“Durante el tratamiento convivía con cientos de auxiliares, médicos y enfermeras, así como muchos voluntarios que acudían a orar por ti y trataban de entretenerte. También iban payasos, que por cierto contaban muy malos chistes, hacían uno o dos trucos de magia y malabares. De todos los que iban, eran ellos los que realmente me hacían olvidar que estaba enfermo y que sufría los efectos de la quimioterapia”.

Cuando regresó a su país, el doctor hizo dos promesas: vivir agradecido por su recuperación y convertirse en un  médico excelente, especializado en cáncer infantil, para que otros niños no tuvieran que ir a tratarse al extranjero como él había hecho.

Sus primeros pinitos como ‘Patch Adams los realizó como estudiante de medicina en la facultad, en 1989. Allí ejerció como voluntario de animación vestido de payaso en los hospitales. Más tarde, cuando se graduó y consiguió su primer empleo, comenzó a disfrazarse para celebrar el día del niño.

Recuerdo que a los niños les llamaba más la atención el disfraz que el médico que ya conocían. A partir de 2007, en el Hospital Civil de Guadalajara, comencé a disfrazarme también en fechas especiales como Navidad. Actualmente realizo el 95% de mis consultas disfrazado“, declara el doctor.

¿Tan bueno como parece?

No hay duda de que este particular método de atención al paciente funciona. Los niños, normalmente temerosos a los hospitales, acuden felices a consulta, lucen amplias sonrisas y dedican al doctor besos, abrazos y diversas muestras de cariño.

Los padres, por su parte, se sienten reconfortados porque el sufrimiento de sus hijos y, por tanto, el suyo, queda suspendido durante unos minutos. Las visitas al hospital no son un trago amargo; se viven con ilusión y esperanza, mientras los niños esperan ansiosos a ver con qué nuevo disfraz les sorprende su médico.

Aunque la mayoría de las opiniones son positivas, Sergio también ha recibido las críticas de algunas personas, pues encuentran su enfoque poco serio.

Sin embargo, las estadísticas recogidas por el servicio de oncología infantil del Hospital Civil de Guadalajara arrojan un dato importante: desde que el Dr. Gallego se incorporó al servicio de leucemia, la tasa de curación ha ascendido de un 34% hasta un sorprendente 83%. “Obviamente no es porque me disfrace”, dice el doctor, quien está convencido de que su actitud condiciona la forma en que el niño se enfrenta a su enfermedad.

No creemos que los disfraces del Dr. Gallego sean los responsables de tan mayúsculas mejoría, pero a juzgar por las caras de los niños estamos seguros de que hacen falta más pediatras y oncólogos infantiles como él.

Fuentes: Facebook – Sergio Gallegos, latino.foxnews.com, elinformador.mx

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