La supervivencia en la naturaleza es un tema complicado. En el mundo animal hay depredadores y presas, y pertenecer al segundo grupo puede ser muy estresante.

Si a los depredadores naturales de cada especie añadimos a los seres humanos, algunas especies pueden verse realmente amenazadas. Y es que nosotros podemos ser el cazador más peligroso e implacable. O el más piadoso.

Edward Grant es un hombre de 45 años residente en Nueva Jersey aficionado a la pesca. Esto lo convertiría en un depredador a ojos de la fauna marina. Pero Edward tiene su corazoncito y lo demostró hace pocos días.

La semana pasada se encontraba pescando en la bahía de Raritan Middleton cuando un pez picó el anzuelo. Al sacarlo del agua quedó sorprendido totalmente por lo que estaban viendo sus ojos.

Se trataba de una platija de unos 47 cm. Si bien el tamaño no es nada excepcional, ni la especie es extraña, las condiciones en las que se encontraba sí lo son.

En algún momento de su vida, el pez había sufrido el ataque de un depredador, perdiendo así un gran trozo de su cuerpo. En contra de lo que dicta la naturaleza este animal logró sobrevivir.

Con casi un cuarto de su cuerpo cercenado, Edward vio en este pez un superviviente nato. No podía hacer otra cosa que devolverlo al agua. Un animal que ha sido capaz de sobreponerse a un trauma físico tan importante no merecer acabar sus días en una sartén.

Edward siguió con su día de pesca y la platija nadando feliz por las aguas de la bahía de Raritan. Esperemos que no vuelva a picar en otro anzuelo, quien sabe si su futuro captor pensará igual que Edward.

Fuente: Imgur, artículo por La Voz del Muro

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