El tiempo es tan caprichoso, como solo él mismo sabe serlo. Dependiendo de la época del año en la que nos encontremos, podemos pasar de un día soleado a una tormenta implacable en cuestión de segundos para, minutos después, volver a tener un tiempo resplandeciente.

Durante la estación veraniega estos repentinos cambios de tiempo son más frecuentes. El aire caliente sube velozmente cargado de humedad y, al enfriarse en las capas más altas de la atmósfera, se convierte rápidamente en lluvia o granizo.

Es curioso cómo algo tan diametralmente opuesto, como es el hielo del granizo y el calor del verano, suelen aparecer juntos a menudo. Las peores granizadas se dan casi siempre en verano, y pueden llegar a ser muy peligrosas.

La gente huye despavorida de los enormes trozos de hielo que caen desde el cielo

La gente huye despavorida de los enormes trozos de hielo que caen desde el cielo.

Unas pequeñas bolitas de hielo que caen del cielo pueden llegarnos a hacer hasta gracia. Lo preocupante es cuando empiezan a caer piedras tan grandes como pelotas de golf, ya que podrían abrirnos la cabeza sin demasiadas complicaciones. Por eso, cuando quedemos atrapados en una tormenta de este tipo, lo mejor es buscar refugio rápidamente.

Pero, ¿qué podemos hacer cuando no hay un sitio cubierto cercano? Precisamente eso es lo que sucedió en una playa rusa en pleno verano. La gente disfrutaba de una jornada soleada y en apenas unos segundos el clima cambió estrepitosamente.

Por suerte, no hubo ningún herido. Pero las imágenes de la tormenta son poco menos que impactantes. Todo el mundo empieza a correr buscando una sombrilla donde refugiarse, o algo con lo que evitar el impacto de los proyectiles helados.

Fuente: Руслан Соколов, artículo por La Voz del Muro

Publicado en Insólito