Con sólo cuatro años Mozart tocaba el clavicordio con soltura. Al cumplir los seis, ya dominaba el violín y componía pequeñas partituras para asombro de todos.

Su talento era tal que, en el mundo de la música clásica, nunca ha existido un niño prodigio tan famoso como él. Al menos hasta ahora; ya que el joven violista Akim Camara, parece haber nacido para sonrojar al pequeño Mozart en cada paso.

Con tan sólo dos años, todavía en pañales y hablando galimatías ininteligibles, Akim comenzó a tocar el violín. Su instructor asombrado, elogió su buen oído para la música y su capacidad para recordar las partituras después de escucharlas una vez. Un año después, cuando apenas tenía 3 años de edad, Akim debutaba en público.

La fama llegó en Julio de 2004, cuando el célebre director de orquesta Andre Rieu, invitó al pequeño a participar en su concierto en Kerkrade, Países Bajos. Vestido con un esmoquin diminuto y con un violín casi tan grande como él, Akim subió al escenario del magnífico Parkstad Limburg Stadion.

Ante más de 18.000 personas, el pequeño violinista ejecutó con maestría “La danza de las hadas”, una pieza de gran dificultad que arrancó las ovaciones del los asistentes. Inmediatamente Rieu tomó a Akim como protegido, instruyéndolo en violin, piano y música de cámara.

Hoy Akim tiene 14 años y una carrera meteórica por delante. Este es el video de la actuación que le encumbró.

Original: André Rieu with Akim – Dance of the Fairies

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