Mientras conducimos tenemos que estar atentos a mil factores de nuestro entorno. Mientras que nuestro cerebro gestiona cientos de variables sin que nos demos cuenta, bajo nuestra responsabilidad queda el resto. Saber conducir bien (o “manejar”, según desde qué país nos leas) no se basa sólo en la capacidad de maniobra de estas variables haciendo lo correcto, sino que una buena conducción también implica anteponerse a las maniobras del resto de los conductores, o preverlas.

Para poder lograrlo, necesitamos un tiempo de reacción. Este, entre un conductor experto y uno nobel, apenas difiere algunos milisegundos, por lo que confiar en la propia experiencia no es ningún seguro. Lo único que puede darnos margen de reacción es llevar una velocidad adecuada.

Para transmitirlo a todos los conductores, el gobierno de Nueva Zelanda lanzó hace unos meses esta campaña por televisión.

Original: Gobierno de Nueva Zelanda

Publicado en Miscelánea