Debido a un accidente de coche, Gina Giaffoglione, una joven y atlética mujer, quedó postrada en una silla de ruedas. El novio de Gina nunca vió un problema en ello, y por eso planearon unirse en matrimonio. Pero ella quería ir más allá y sorprenderle con una sorpresa que nadie esperaría: ir hasta el altar caminando.

Pese a tener sensibilidad nula en ambas piernas -ella lo describe como la misma sensación de tenerlas dormidas- se propuso lograr su meta, y con ayuda de su padre, un arnés y esfuerzo, practicó con constancia para rehabilitar en la medida que fuera posible sus piernas en el Centro de Rehabilitación CHI en el Hospital de Immanuel en Estados Unidos. El vestido de novia fue adaptado para que el arnés se ocultara entre los volantes del mismo.

Un día que ni ella ni su marido olvidarán y un gran ejemplo de superación.

Original: KETV7

Publicado en Miscelánea