Si tienes perro, sabrás que mucho antes de llegar a tu casa, él ya te está esperando impaciente. En ocasiones, hay que abrir la puerta con delicadeza si no quieres que se avalance sobre ti de la emoción. Lo mejor de todo, es que estos recibimientos como si no te hubieran visto en años pueden ocurrir varias veces al día.

En el siguiente vídeo, un perro espera a su humano en lo que parece ser una guardería perruna. Cuando éste lo ve llegar a lo lejos, a través de los cristales de la puerta, no puede contener la emoción y lo hace partícipe en su expresión corporal, que nos recuerda a la de un niño impaciente esperando a su padre.

Un bonita manera de recordar lo mucho que nos quieren estos pequeños.

Original: Kevin Klancy

Publicado en Miscelánea