Fragmento extraido de El mundo
[…]Un agente de la Policía Local de Santa Eulalia habla por teléfono desde el aparcamiento de su comisaría mientras un compañero le graba con el móvil. Está vestido con el uniforme reglamentario y en una mano sostiene una caja sobre la que reposan gafas de sol procedentes de la venta ambulante: “Si, si, no se preocupe que sus gafas están bien”, parece decirle a un vendedor mientras trata de aguantarse la risa. “No se preocupe que mañana se las entregamos. Venga, buenos días señor negrito, adiós”, da por finalizada la conversación.[…]

Publicado en Miscelánea