Los videojuegos suelen presentarse con una alta carga negativa, pero la medicina ha aprendido a utilizar su potencial para convertirlos en casi una herramienta terapéutica. Y es que un correcto uso de los mismos puede mejorar muchas de las funciones de percepción de nuestro cerebro. Así lo defiende el equipo de neurocientífica de la Universidad de Alicante, quien sostiene que jugar a videojuegos, en especial a aquellos que son calificados de acción o de guerra, es muy recomendable para ejercitar nuestro cerebro. Destacan que nuestro sistema cerebral está formado por dos partes bien diferenciadas: La central y la periférica o global.

La primera es donde centramos la mirada cuando analizamos algo en detalle y la segunda es la encargada de organizar y procesar el comportamiento motor en la relación al exterior, a los espacios y las dimensiones. Esta última se ejerce de forma inconsciente y llega más rápido y a más lugares del encéfalo que la central. Al jugar a un videojuegos este área global mejora mucho, optimizando así el uso eficaz de los datos que recibe el cerebro.

Parece ser que no todo lo que gira alrededor de los videojuegos es locura y destrucción, y eso es una gran noticia.

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Fuentes consultadas:
http://sanitariumofculture.blogspot.com.es/