Si alguien os preguntase “¿cuántos sentidos tiene el ser humano?”, “tenemos 5” es, probablemente, la respuesta que daríais y que habréis pensado automáticamente. Este dogma que tenemos instaurado en nuestras mentes desde que eramos pequeños viene en realidad de la época griega, cuando el filósofo Aristóteles escribió De Anima, donde dedicaba cada uno de sus cinco capítulos a la vista, gusto, oído, tacto y olfato. Un origen romántico y digno de ser contado pero que dista mucho de dar explicación a algo tan complejo como la relación del cuerpo humano con el entorno y consigo mismo.

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Según las diferentes definiciones o de cómo los agrupemos podemos llegar a tener desde tan solo 3 sentidos, hasta más de 20. El definir un sentido es harto complicado ya que es una mezcla de ciencia y filosofía en la que cada filósofo o científico tiene su propia tabla para definir qué es un sentido y qué no.

Si las mentes más brillantes del mundo no se ponen de acuerdo en cuántos sentidos tenemos ¿cómo vamos a poder elaborar nosotros, simples mortales, una lista universal identificándolos todos y cada uno? Simplemente no podemos, pero si podemos contaros algunos de los más aceptados como tal y explicaros cómo funcionan.

Hay que tener en cuenta que muchas veces los sentidos se mezclan dando lugar a uno solo, por ejemplo, cuando comemos algo, no solo nos influye su sabor (gusto), sino también su aspecto (vista), su olor (olfato) y su textura (tacto) dando lugar a una nueva manera de percibir, es por cosas como estas por las que no hay un consenso adecuado en torno a este tema.

gusto

Ya que hemos empezado con comida, hablemos del sentido del gusto. Este sentido se encarga de detectar los sabores dulce, salado, amargo, ácido y el unami, catalogado como sabor en el año 2001 y del que ya os hablamos en La voz del muro. Este sentido está altamente influenciado por el sentido del olfato, tanto es así, que una comida puede cambiar totalmente su sabor con solo variar su olor.

El equilibrio también es un sentido

La vista, el oído, el tacto son sentidos “normales” pero ¿y el sentido del equilibrio? a este sentido se le llama equilibriocepción y es posible gracias al sistema vestibular (se encuentra en el oído interno) que está relleno de líquidos y nos permite coordinar nuestros miembros para poder seguir en pie. Este sistema es también el que hace posible que, aunque ladeemos la cabeza, sigamos leyendo un libro sin perder la concentración en las palabras.

¿El sentido cinestésico? ¿El de la propiocepción?

Parecido al del equilibrio tenemos el sentido cinestésico que es el que nos ayuda a coordinar los movimientos y nos permite pasear y correr sin miedo a caernos.

foto:  Jakub Michankow

foto: Jakub Michankow

Ahora cierra los ojos y tócate con el dedo indice de tu mano derecha la rodilla izquierda de tu pierna, ¿a que no has fallado? esto es gracias al llamado sentido de la propiocepción, que nos permite saber donde se encuentra cualquier parte de nuestro cuerpo en todo momento y sin necesidad de estar viéndola. Este sentido es posible gracias a unos sensores llamados husos neuromusculares encargados de hacernos saber la longitud de nuestros músculos, su flexibilidad, posición, etc.

Así es el órgano sensor, así será la sensación

Foto: Tambako the Jaguar

Foto: Tambako the Jaguar

Dentro del tacto tenemos variaciones a las que podríamos llamar sentidos dependiendo de los sensores táctiles que detecten el estimulo, por ejemplo, la presión en el tacto. Luego tendríamos la termocepción que es la encargada de distinguir entre frio y calor. La nocicepción, que es la encargada de registrar los impulsos que nos provocan dolor. Esta clasificación pone un poco en entredicho la definición de sentido porque si no ¿por qué no consideramos cada tipo de olor como un sentido diferente?.

Algunas personas han conseguido desarrollar una especie de sentido de ecolocalización similar al que usan los delfines pero mucho menos complejo. Este sentido les permite saber dónde se encuentran los objetos a su alrededor con tan solo realizar un chasquido con la lengua y recogiendo la señal de rebote del sonido contra el objeto en cuestión. Hay que decir que este sentido requiere de un entrenamiento, así que no os pongáis por la calle a corretear con los ojos cerrados para evitar accidentes.

oido

Hay otra serie de sensaciones que tampoco se ajustan al estándar de los 5 sentidos, como por ejemplo la sensación de hambre o de sed, los dolores internos, de cabeza o de estomago, o las ganas de ir al baño. Estás sensaciones también se considera que tienen sus propios receptores para avisarnos e informarnos, son los visceroceptores e interioceptores.

Los científicos de la Washington University de St. Louis defienden que han encontrado el que ellos llaman sentido de alerta, que se encuentra en la corteza cingulada anterior de nuestro cerebro y se encarga de mantenernos alerta en una situación extraña o diferente ayudándonos a tomar decisiones de una manera más rápida.

El otro lado de la balanza solo tenemos 3 sentidos

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En el otro lado están los que defienden que los sentidos solo deberían estar divididos por el tipo de receptor, lo cual nos dejaría con tan solo 3 sentidos. Estos sentidos se dividirían en los siguientes:
Sentidos mecánicos: Los que tienen que ver con los mecanoreceptores como el tacto o el oido, etc. Estas sensaciones estimulan las partes mecánicas de nuestro cuerpo.
Sentidos químicos: Los que tienen que ver con los quimioreceptores como el olfato, el gusto, etc. Su funcionamiento depende de los estímulos químicos que reciba nuestro cuerpo.
Sentidos lumínicos: Los que tienen que ver con los fotoreceptores, como la vista. Se encargan de recibir todos los estímulos mediante las células fotorreceptoras.

Solo con la cantidad de sensaciones que podemos percibir nos damos cuenta de que 5 sentidos se antojan muy escasos en cualquier ser humano. De todas formas, a día de hoy no hay un consenso claro sobre el tema, así que seguiremos diciendo que tenemos 5 sentidos… y alguno más.

Fuentes: BBC, wikipedia, Esacademic, Mentalflosh

Publicado en Ciencia