– Ya llevamos casi 2 años y medio en Alemania. Para poneros en situación, os recupero algunas entradas de mi blog. –

16 julio, 2014

Como dije en la última entrada, os voy a contar como nos fue el viaje.

Salimos de la estación de autobuses a las 7 de la tarde e hicimos la primera parada en la estación de Figueres (Girona) para cenar. En ese momento todavía no teníamos hambre, así que preguntemos si se podía comer en el autobús y los conductores nos dijeron que sí. Decidimos cenar después. Los niños estuvieron correteando por allí.

Volvimos al autobús, la próxima parada sería en tres horas. Como todavía era de día, el viaje era entretenido. Los niños cenaron un poco y El Segundo enseguida se durmió. Volvimos a parar, esta vez en un área de servicio. Compré agua y algunos tentempiés para ir picando.

Seguimos el viaje y nos pusieron una película. El viaje estaba siendo tranquilo. Uno de los dos conductores se fue a dormir y se quedó al volante el más mayor que ya tendría sus 60 años. El Mayor se durmió al finalizar la peli.

Nosotros íbamos sentados en la segunda hilera de asientos e íbamos conversando con el conductor. Nos comentó que teníamos que parar en Montpellier a recoger a una señora, pero un poco antes encontremos la carretera cortada por obras.

Nos hicieron salir del autopista y ahí empezó la aventura. El conductor no sabía como iba el GPS pero aseguraba que conocía el camino. Algunos pasajeros se ofrecieron a ayudarle a configurarlo pero no quiso. Cuando volvió a entrar en el autopista, nos dimos cuenta que íbamos otra vez dirección Barcelona! No podía ser, estábamos volviendo atrás!

Muchos empezaron a ponerse nerviosos al ver que retrocedíamos. El conducto también se puso nervioso y empezó a perder las formas.

Finalmente logró salir del autopista y volver a entrar en la dirección correcta. Otra vez tuvimos que salir en el mismo punto por las obras. Detrás nuestro iba una señora que conocía el camino porqué viajaba mucho de Alemania a Barcelona. Ella le dijo por donde era pero el conductor no quería escuchar.

Hizo lo que le pareció y se metió por una carretera muy estrecha, con un pueblo de piedra a un lado y unos viñedos al otro, estaba claro que por ahí no era!. En esas que el otro conductor se despertó y subió gritando que donde estábamos. El conductor contaba una versión, la gente otra. No quería reconocer que nos habíamos perdido!

Yo estaba bastante preocupada (y asustada) no por habernos perdido, si no porqué todos estaban muy alterados y mi familia al completo iba en ese autobús. Estuvimos cerca de 2 horas dando vueltas en circulo buscando el camino, hasta que finalmente programaron el GPS y nos guió.

Como hay que cumplir unos horarios y llevábamos mucho retraso, decidieron que nos saltábamos la próxima parada. Esto alteró aún más a la gente. Unos querían comer, otros ir al servicio, otros fumar… Solamente los de las primeras filas nos habíamos enterado de lo sucedido y cada vez que se acercaba alguien de atrás a preguntar cuando parábamos, eran malas contestaciones (en tono agresivo) por parte del conductor. Menos mal que mis niños dormían ajenos a todo el revuelo…

Finalmente,después de 7 horas sin pausa, hicimos una parada y los conductores se intercambiaron.

Al retomar el viaje ya los ánimos se habían calmado y conseguí dormir un poco. No mucho porqué me cuesta dormir en la carretera. El resto del trayecto fue sin contratiempos.

Los niños se despertaron por la mañana, estando ya dentro de Alemania. Cuando por fin llegamos a Frankfurt, el Gran Jefe y yo estábamos muertos de sueño pero los niños con las pilas a tope. Nunca pensé que pudiesen dormir la friolera de 17 horas casi del tirón.

Eran sobre las 2 de la tarde cuando llegamos al hotel, dejamos las cosas, nos duchamos y nos acostamos. Los niños estuvieron jugando en la habitación.

Sobre las 18h nos fuimos a comprar algo para cenar. Digo a cenar porqué en Alemania se cena a esa hora y si nos despistábamos nos cerraban todo.

No recuerdo mucho más del después, solo que en esa cama se dormía de maravilla a pesar de seguir notando el tambaleo de 20 horas de autobús.

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