reflexion_amor

El otro día, mientras echaba un vistazo a las últimas entradas escritas en Thought Catalog, una web independiente en la que varios colaboradores comparten historias, ideas y reflexiones, no pude evitar fijarme en un texto de Marisa Donnelly que hoy me gustaría compartir con todos vosotros.

El escrito habla del amor, de lo que realmente buscamos cuando ponemos nuestros ojos sobre alguien, de cómo nos gustaría que nos hiciera sentir esa persona el resto de nuestra vida. Aunque pienso que, para llegar a estas conclusiones, hay que pasar obligatoriamente por ciertas etapas que nos hagan caer en la cuenta de lo que queremos para nosotros mismos y de lo que verdaderamente nos hace felices.

Lógicamente, todos tenemos gustos y necesidades diferentes, pero es cierto que algunos son universales. Estoy convencido de que a todos los que buscan el amor actualmente les gustaría encontrar a una persona que contenga todo lo que Donnelly cita en su entrada. A ver qué os parece. Su texto se llama Yo no quiero un amante, quiero un mejor amigo y dice así:

“Suena hermoso, ¿verdad? Encontrar una pareja. Una persona a la que besar. Una persona con la que asistir a una cita. Una persona que te aprieta la mano durante las películas de miedo. Una persona a quien puedas abrir tu vida, darle tu corazón, alguien con quien puedas verte a lo largo del camino durante años y años.

Pero la búsqueda de esa persona da miedo.

Existen demasiadas reglas y restricciones en mundo de las citas actualmente. Un “amante” se supone deber ser atractivo, sexy, tentador, de confianza, romántico y todo aquello con lo que siempre se sueña, ¿verdad? Él o ella se supone que debe ser la persona perfecta. Pero ¿perfección en el amor? Eso no es real. ¿Y encontrar a un tipo de personas fabulosa que me complete? Imposible. (Gracias a Dios, porque ninguno de nosotros estaría a la altura).

Es por eso que no quiero algo perfecto. Y es por eso que no quiero un amante. Quiero un mejor amigo.

Quiero a alguien con quien pueda ser yo misma. Quiero despertar por la mañana, con todo el pelo despeinado y alrededor de mi cara, sin maquillaje, con una camiseta holgada y no sentirme como si tuviera que ser alguien que no soy.

Quiero a alguien con quien reír. Con quien quedarme despierta hasta tarde y hablar sobre nuestros sueños. Con quien vivir aventuras, grandes o pequeñas. Para degustar un vino y preparar el desayuno juntos, sintiendo que sabemos cada pequeña cosa de la vida del otro.

Quiero a alguien con quien pueda hablar abiertamente, sin miedo, acerca de mis mayores pesares y de mis planes de futuro. Alguien en quien pueda confiar. Alguien que estará ahí por mí sin importar para qué y al que corresponderé de la misma forma. Alguien con quien pueda zamparme una caja tamaño familiar de Chex Mix, alguien con quien pueda sentarme en el sofá sin decir nada, simplemente disfrutando de su compañía.

Mirad, creo que hay mucha gente que lo entienden mal. El amor no se trata de encontrar al amante perfecto. Creo que el amor tiene que ver con la búsqueda de un mejor amigo. Alguien con quien seáis compatibles a muchos niveles, no solo en lo romántico.

Quiero un mejor amigo. Alguien con quien pueda bromear, con quien pueda ir de copas, o con quien quedarme en casa dándome un atracón de Prison Break. Alguien que me lance un cumplido cuando mi apariencia sea la mejor, pero que también sepa decirme honestamente que estoy echa una mi**da y que necesito mover mi trasero del sofá.

Quiero a alguien que conozca todos mis secretos, dramas y momentos de mayor orgullo. Alguien que vaya a lugares conmigo o me recoja para cenar y que hable sobre las cosas que importen. Alguien que no tenga que estar siempre al cargo, que tenga que pagar o que tenga que ser él quien planifique siempre las cosas. Pero aún así a veces hará esas cosas, porque sí.

Quiero a alguien que me haga reír, que me vuelva loca, que me cabree, pero que, aún así, continúe siendo mi mejor amigo.

Y yo quiero perder la cabeza por ese mejor amigo.

Quiero un mejor amigo, alguien a quien amar, sí, pero lo más importante, alguien a quien realmente pueda conocer. Y alguien que, aún conociéndome por dentro y por fuera, con mis defectos y peculiaridades y todas mis rarezas, elija ser mío.

Y después de leer esto, ¿preferís encontrar un amante o un mejor amigo?

Vía: thoughtcatalog, traducción y adaptación elaborada por La Voz del Muro.

Publicado en Miscelánea