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10 cosas que haces para reprimir tus sentimientos sin que te des cuenta

Todos reprimimos nuestros sentimientos, aunque seamos reacios a admitirlo. Por un lado se dice que somos seres emocionales y que no debemos guardarnos dentro lo que sentimos, pero por otro, la sociedad te enseña a “ser fuerte”, “que los hombres no lloran” o “guardar la compostura”…

Conforme crecemos, domamos nuestros sentimientos y los encerramos en lugares profundos para evitar el dolor de una ruptura o la frustración en el trabajo. Siempre adelante, siempre con una sonrisa… pero al final, los sentimientos que no se procesan pesan como una gran losa de hormigón y pueden hundirnos. 

Hemos automatizado tanto esta represión que, a veces, no somos conscientes de ella. Sin embargo, hay conductas que revelan que tenemos sentimientos enfrentados que resolver. Aquí tienes 10. 

Te gusta cuidar y aconsejar en problemas ajenos

Mientras que los demás acaban hartos del amigo que continuamente se lamenta, tú le has cogido el gusto a eso de ser el pañuelo de lágrimas. Y encima, estás encantado. Ves que algo pasa, ¿verdad? No es nobleza, ni fidelidad y tampoco es bueno para tu amigo, seamos serios. 

Es mucho más fácil tratar con los sentimientos ajenos que con los propios, y por eso encuentras consuelo en las crisis emocionales de los demás cuando en realidad solo evitas enfrentarte a tus sentimientos. 

Desapareces de la vida de ciertas personas durante largos periodos de tiempo

¿Apareces con ganas de retomar el contacto con el grupo, pero el hartazgo pronto regresa y desapareces? Obviamente, hay algo que te molesta y puede que no sea cosa de tus amigos, sino tuya. Algo que estás evitando tratar con alguno de los miembros del grupo, haciéndoselo pagar a todos por extension. 

Permaneces continuamente ocupado

Trabajo, gimnasio, salidas, trasnoches… lo que sea con tal de evitar pensar demasiado y dar vueltas en la cama. Lamentablemente, los problemas y sentimientos estarán siempre hay, esperándote. Resuélvelos. 

Te autoengañas

Siempre respondes que estás bien, pero… ¿te sientes bien? Si cuando realizas esta afirmación sientes como una punzada de tristeza, es que algo pasa.

Sufres ansiedad 

Si no procesas tus sentimientos estos aflorarán de forma inconsciente, creando nervios y ansiedad aunque, en principio, no sepas por qué. Conoce más acerca de la ansiedad de alta funcionalidad, un problema relacionado y de difícil diagnóstico. 

Siempre le das un giro positivo a todo

No es algo malo en sí, pero si utilizas este recurso para evitar enfrentarte a los problemas y situaciones negativas, también es una forma de evitación. Ser positivo está genial, pero no olvides aceptar como te sientes y actuar en consecuencia. 

Quieres planificarlo todo 

No te gusta la espontaneidad, prefieres tener el control para poder elegir solo aquellas situaciones en las que te sientas cómodo, pero así te perderás la mitad de las cosas buenas que ofrece la vida. 

No te arriesgas con las personas y no buscas pareja

Si no sales con alguien no corres el riesgo de salir lastimado, por eso mismo prefieres no arriesgar por nadie y, menos, sentirte vulnerable. 

Conviertes todo en una broma

Si siempre andas bromeando sobre cosas serias, es porque prefieres disfrazar el dolor con una fina ironía. Es tu única forma de hablar del tema y liberar algo de rabia acumulada. 

Te definen como una persona dura

Solo los psicópatas carecen de emociones, el resto sentimos alegría, tristeza y dolor… si los demás nunca te ven afectado es porque, en realidad, llevas la procesión por dentro, pero esto, puede convertir tu vida en un infierno.

Si de verdad te quieres y aspirar a vivir en plenitud, no reprimas lo que sientes. Ríe, llora, grita, salta, muéstrate vulnerable, aprende a ser mejor y estar en paz contigo mismo. Solo así podrás ayudar y construir lazos duraderos con los demás. No te aísles en una prisión interior, no merece la pena y la soledad puede ser muy dura. Siente, emociónate, vive. 

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