15 platos típicos que sorprenden a los turistas (y a los locales)

Publicado 5 septiembre, 2020 por Alberto Díaz - Pinto
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Existen tantos platos en el mundo que es poco probable que vivamos para probarlos todos. Sin embargo, si nos dieran esta posibilidad, dudo mucho que fuerais capaces de llevar a cabo tal hazaña. Y es que, según en la parte del mundo en la que nos encontremos, para lo que unos puede ser un auténtico majar, otros serían incapaces de probarlo. Se trata pues, de una cuestión de tradiciones y culturas.

Lo cierto es que todas las gastronomías tienen sus extrañezas, al menos para el que mira desde afuera. En España, por ejemplo, son muy típicos la morcilla y los sesos de cordero. Pero en otros países esto puede ser visto como algo impensable de ingerir, sobre todo cuando se enteran de que la morcilla es una combinación de ingredientes y especias con la sangre del cerdo o que los sesos son, en realidad, el cerebro del cordero.

Así pues, y con el único afán de aprender de nuestra y otras culturas, veamos qué platos típicos alrededor del mundo son capaces de sorprender a turistas y locales:

«Este plato tan extraño es mi tortilla española hecha con patatas violetas. Estaba muy buena»

Aunque pueden depreciar por completo el aspecto de una tortilla española, las patatas Vitelottes o patatas violetas no distan mucho en sabor de las tradicionales.

«Uno de los platos más extraños de España (y de otros países) son los testículos de toro. Nada más que añadir.»

Uno de los platos más «extraños» de la gastronomía española (y también de otros países) son las criadillas. Cuando muchos se enteran de que en realidad son testículos de toro, se niegan a probarlos. Aún así, existe una amplia variedad de recetas que incluyen este producto. En este caso, se trata de criadillas rebozadas.

«En el norte de España se prepara un plato extraño con una salsa picante increíble, las ancas de rana. Literalmente las patas de una rana.»

En la provincia de León, en el norte de España, uno de los platos estrella son las ancas de rana con salsa picante. La textura es parecida a la del pollo, aunque en otros países son vistas con recelo.

«El haggis es un pudin que incluye el corazón, el hígado y los pulmones de una oveja, picado con otros ingredientes y cocinado dentro del estómago del animal.»

El haggis es un plato escocés bastante condimentado, con un sabor realmente intenso. Se suele hacer con asaduras (corazón, hígado y pulmones) de cordero u oveja, y se mezcla con cebolla picada, harina de avena, hierbas y especias. Se presenta tradicionalmente dentro del estómago del propio animal.

«El tiburón hákarl orina a través de la piel, por lo que su carne apesta aún después de procesarla. El plato acaba sabiendo como unos calzones después de usarlos tres meses seguidos. Lo recomiendo.»

Si vais a Islandia descubriréis que el Hákarl es una de las delicatessen locales. Sin embargo, ¿sabíais que en realidad se trata de tiburón fermentado? Concretamente se trata de un plato base de carne curada de tiburón peregrino o tiburón de Groenlandia.

«El lutefisk de noruega es pescado blanco secado al aire, salado y encurtido con sosa cáustica. Es gelatinoso una vez se rehidrata durante días antes de comerlo. ¡Delicioso!»

Un plato típico de Noruega, el más piadoso de lista para aquellos estómagos más escrupulosos. No obstante, aunque se trata de un pescado blanco bastante apetecible, como pueda ser el bacalao, está elaborado con sosa cáustica. Por ello, en Finlandia también se conoce como pescado a la sosa.

«Tuve que escupirlo después de haber dado el primer  bocado y simplemente se abrió en mi boca…»

Estas larvas se suelen encontrar en las raíces de los arbustos del desierto. En Uluru, Australia, son tan típicas que si contratáis un tour, el guía siempre os ofrecerá probar este gusano de dimensiones gigantescas, por supuesto, vivo. Este manjar es típico de la dieta de los aborígenes australianos y contiene tantas proteínas como un bistec. Según ellos, tiene un ligero sabor almendrado, aunque nosotros, personalmente, preferimos comernos el fruto seco.

«El natto es una pasta viscosa hecha de semillas de soja fermentadas, y para mí huele como la peor versión posible de unos calcetines sucios. En Japón lo utilizan como condimento, mezclado con todo tipo de platos.»

El natto es, en esencia, soja fermentada. Se trata de un alimento milenario procedente de Japón, muy nutritivo y de fácil digestión, a pesar de tener un sabor no muy adaptado a los paladares occidentales.

«Anoche salí a cenar y quiero confirmar que ningún plato de pollo debería ser negro y tener una salsa de color violeta, ¿Verdad?»

Esto puede parecer una delicatessen en cualquier cultura, menos cuando te lo presentan así, tal y como le sucedió al usuario que compartió la foto en Twitter. Es un rollo de pollo en salsa, preparado en Reino Unido, aunque no lo parezca…

«¿Cuál es la cosa con peor sabor que he comido? Sencillo. Un plato conocido como «fafaru» en Tahití. Para los nativos esto es un manjar.»

El fafaru es un manjar en la Polinesia Francesa y Tahití. ¿Que en qué consiste? Bien, básicamente consiste en trozos de pescado pelados y deshuesados con agua de mar, la cual iremos cambiando durante unos días, mientras se marina al aire libre. Transcurridos unos días, el pescado crudo, ahora viscoso e increíblemente apestoso, está listo para el consumo. Bon appétit!

«Kuay Teow Gaeng para comer. Fideos con curry de ternera…Incluye bebida gratis.»

Se trata de uno de los platos callejeros más típicos de Tailandia y, a pesar de su aspecto muy poco apetecible, en realidad se trata de fideos al curry de ternera.

«Me comí un trozo pensando que era tofu o carne. Inmediatamente me di cuenta de que la cagué. Rápidamente me levanté de mi silla, corrí al baño y vomité. Así de mal sabía.»

La cuajada de sangre de cerdo, también conocida como «tofu de sangre» o «pudín de sangre», es un manjar cantonés popular en Hong Kong, el sur de China, Taiwán y Vietnam. Por lo general, se sirve con carbohidratos, como fideos o congee. Su característico sabor metálico no es para todo el mundo, desde luego.

«Hoy comí algo muy diferente: sesos de cordero. Tienen una textura muy suave, parecida a los huevos revueltos. Están bien, teniendo en cuenta que es un órgano.»

Puede que de primeras los sesos de cordero causen rechazo, sobre todo cuando te enteras de que estás comiendo cerebro. Sin embargo, su sabor es muy apreciado en nuestra gastronomía y quienes han tenido la valentía de probarlos aseguran que es un verdadero manjar.

«Uhmmmm… Los amantes del balut, que vengan a mí.»

Un balut es un huevo de pato fertilizado, con el embrión en el interior, que se cuece al igual que un huevo cocido. Es considerado una delicia en Asia y, especialmente, en Filipinas, China, Camboya y Vietnam, por su alto contenido proteico. Nosotros… así de primeras, no somos amantes del balut.

«Mi madre me crió para que fuera educada y no escupiera cosas, pero ambas inmediatamente cogimos una servilleta y nos la quitamos de la boca.»

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Flickr / Alpha

La morcilla (o black pudding, o bouding noir, según dónde te la comas) puede causar gran desagrado para muchos estómagos cuando el comensal descubre de que se trata de sangre de cerdo coagulada, aderezada, eso sí, con cebolla y otras especias. Aún así, algunos la consideran un manjar de nuestra gastronomía y de la de otros países europeos, como Francia y Reino Unido.

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