A los humanos nos encanta creer que somos únicos e irrepetibles, y lo somos en cierto modo, pero la realidad es que hay multitud de comportamientos sociales que hemos aprendido y que nos hacen a todos bastante parecidos.

Aprender a identificar estas pautas y a controlarlas es relativamente sencillo y puede darnos una gran ventaja a la hora de relacionarnos socialmente.

Por eso, si quieres saber qué piensan los demás y cómo guiar su comportamiento, quédate para conocer 7 trucos psicológicos que te harán poderoso socialmente.

Descubre si te mienten

Aquella expresión que dice “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo” no puede ser más cierta. Si quieres saber si te están mintiendo, solo tienes que mantener el contacto visual constante y sin hablar con la persona que te está dando explicaciones. Que le mires fijamente le resultará tan incómodo que no parará de parlotear y empezará a creer que le miras así porque sabes la verdad. La situación se hará tan insostenible, si miente, que acabará confesando.

Identifica quién siente más cariño por ti

Cuando nos encontramos en grupo, tendemos a buscar la aprobación y complicidad de aquellos a quienes más apreciamos o admiramos. Cuando alguien cuente una anécdota perdida, detecta quién busca tu mirada y sabrás que esa persona está buscando un apoyo en ti.

Bosteza

Este gesto tan cotidiano y aparentemente inservible -más allá del placer de bostezar sin tapujos- puede ayudarnos a saber cosas tan útiles como es el hecho de estar siendo observados.

Si crees que alguien te mira y quieres confirmarlo, bosteza y espera a ver a quién has contagiado, ese será tu observador. Aunque se ha registrado con menos frecuencia en animales, la ciencia ha comprobado que la imitación del bostezo es prácticamente inevitable entre humanos que se observan -y más si se aprecian-.

Imita sutilmente a los demás para que confíen en ti

Cuidado con esto, pasarse puede tener el efecto contrario. Una buena forma de que alguien confíe en ti de forma inconsciente es identificar algunos de sus gestos o coletillas y usarlas del mismo modo. Verá en ti a alguien familiar y eso le dará una sensación de seguridad. El problema es que, si te descubre, creerá que te estás burlando y habrás perdido la batalla.

Cálmate comiendo algo

Aunque muchos pueden padecer lo contrario, la realidad es que hay pocas especies que asocien la alimentación a momentos de estrés. El acto de comer se relaciona de forma natural con el acto de relajarse, por eso muchas personas con ansiedad recurren a ello de forma inconsciente y compulsiva para intentar calmar los nervios.

Si te sientes nervioso, pero no te encuentras en un nivel preocupante, prueba a masticar chicle o comer un caramelo. Tu cerebro hará solo las asociaciones y empezarás a sentirte más calmado.

Gánate la confianza de otros engañando a tu cerebro

Hablar con desconocidos y tener que argumentar ante ellos nos pone nerviosos debido a que no podemos predecir sus reacciones. Una buena forma de tranquilizarnos y ganar confianza en nosotros mismos es convencernos de que conocemos a esa persona desde hace tiempo. No tienes que comportarte de forma familiar, solo decirle a tu cerebro que controlas la situación porque esa persona es de confianza. Verás cómo las palabras fluyen con seguridad y reflejas un buen balance de autoestima que hará que tu interlocutor también se sienta cómodo.

Fíjate en los pies

La expresión corporal es clave en las relaciones sociales y la posición de los pies puede darte muchas pistas sobre lo que piensa tu interlocutor.

Estos suelen apuntar hacia nuestro foco de atención cuando mantenemos una conversación de pie, así que si eres tú quien hablar y los pies de quien tienes delante apuntan hacia otro lado, puedes dar por seguro que no te están prestando toda la atención que mereces.

Fuente: Para los curiosos, National Geographic y 30K Coaching.

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