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8 buenos motivos por lo que nunca deberíamos dormir dos días seguidos con el mismo pijama

¿Cada cuánto soléis cambiar de pijama? Lo cierto es que la mayoría de nosotros no lo hacemos con la frecuencia que deberíamos. 

Según el Daily Mail, los hombres esperan una media de 13 días para cambiarlo, mientras que las mujeres lo hacen cada 17. 

Si estas estadísticas os han puesto la piel de gallina, hay una buena razón detrás: los pijamas se ensucian demasiado rápido. En realidad, deberíamos cambiar nuestra ropa de cama a diario.

Mucha gente evita este problema, mientras adquiere además una serie de ventajas, durmiendo desnuda. Otros, sin embargo, se sienten bastante cómodos llevando durante dos semanas seguidas el mismo pijama. 

Es hora de romper con este hábito, pues usar la misma ropa para dormir durante días es realmente antihigiénico, tal y como descubriréis a continuación.

He aquí las razones sobre por qué es necesario cambiar de pijama todos los días: 

Infecciones por estafilococos

La mayoría llevamos una pequeña cantidad de estafilococos en nuestra piel. Se trata de una bacteria muy común que se aloja en la piel, narices, boca, genitales, por lo general, sin consecuencias.

Sin embargo, si llevamos la misma ropa de cama durante días, la bacteria puede acumularse en ella y prosperar. Con el tiempo, estas colonias de estafilococos podrían entrar dentro de nosotros a través de cortes, pelos enquistados u otras lesiones.

Así pues, lavar el pijama con frecuencia ayuda a matar a los estafilococos y prevenir infecciones dolorosas y potencialmente peligrosas para la vida.

Granos y espinillas

Las espinillas siempre son desagradables, y más aún sabiendo que podrían haberse evitado. 

Cuando no cambiamos habitualmente de pijama, todo tipo de bacterias, grasa y células muertas minan nuestra piel y comienzan acumularse en nuestros tejidos. Toda esta mugre bloquea nuestros poros, que más tarde se convertirán en espinillas o quistes sebáceos, de acuerdo con WebMD.

Del mismo modo, los granos y espinillas también son una entrada estupenda para otras bacterias y virus alojados en nuestra piel.

Ácaros del polvo

Estas microscópicas criaturas viven en todos los hogares y, por mucho que limpiemos, no nos desharemos de ellos por completo. Pero lo que sí podemos hacer es sacarlos de nuestra cama.

A los ácaros les encanta comer piel muerta, por lo que se sienten increíblemente atraídos por camas y pijamas, los cuales están llenos de células muertas que se desprenden de nosotros mientras dormimos.

Por tanto, un pijama sucio es un nido de ácaros en potencia, que podría contribuir a padecer problemas respiratorios, especialmente durante el sueño.

Malos olores

Es claro que a todos nos gusta estar limpios, y por eso cuando nos duchamos usamos geles y cremas con aromas agradables para oler bien. 

Los pijamas tienden a absorber el sudor durante la noche, haciendo aflorar las bacterias que posteriormente darán lugar a los malos olores.

Así pues, aunque nos duchemos antes de dormir, si luego nos ponemos un pijama “sucio”, este aún conservará las bacterias, el sudor retenido y los malos olores absorbidos. 

Adiós frescura

Usar un pijama usado podría hacernos sentir sucios por la mañana, sobre todo si sois de aquellos que se duchan por las noches.

Despertarse e inmediatamente cambiar la ropa de cama por la ropa de trabajo puede ser una sensación desagradable. 

De acuerdo con Good Housekeepong, esto se debe a que, durante la noche, lo que está en nuestro pijama pasa a nuestra piel. Por tanto, si el pijama está sucio, os sentiréis sucios.

Noches en vela










Dormir con un pijama limpio nos hace sentir frescos y completamente listos para caer en brazos de Morfeo. Por el contrario, si nos vamos a dormir con un pijama sucio puede que no nos sintamos tan cómodos y nos cueste conciliar el sueño.

Más alergias

Dormir con un pijama sucio puede dar lugar a un serio aumento de alergias. Si sois alérgicos al polvo, es el momento de adquirir el hábito que estamos tratando -por lo menos cada dos días-.

La alergia al polvo, el asma, así como otros trastornos respiratorios, ya de por sí se agravan mientras estamos acostados. Pero un pijama lleno de ácaros podría agravar la situación, provocando reacciones alérgicas o ataques asmáticos.

Eres más propenso/a a enfermar

Cuando usamos un pijama sucio, estamos pidiendo a gritos a nuestro sistema inmunológico un esfuerzo extra por defendernos de los ácaros, estafilococos y otros gérmenes. Todo esto hace que nuestras defensas se debiliten.

Esto es sinónimo de que seremos más propensos a enfermar. Así, este hábito puede que fuera el culpable de la última vez que tuviste infección estomacal o pasaste la gripe.

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