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Algo increíble ocurre en tu cerebro cuando comes estos pepinillos

Cuando se tiene antojo de pepinillos, por lo general suele ser más exagerado que con el resto de alimentos. Sin embargo, no todo el mundo disfruta de este aperitivo salado y agrio, pero podría haber una buena razón para probarlos.

Los alimentos fermentados, como los pepinillos, tienen algunos beneficios sorprendentes para nuestra salud, si se incorporan a la dieta de manera regular. 

A continuación te mostramos dos tipos de encurtidos, con su respectivo proceso de elaboración, que podrían suponer un impulso fantástico en vuestro bienestar.  

Pepinillos

Los investigadores han llegado a la conclusión de que el consumo de alimentos fermentados como los pepinillos, puede ayudar a mejorar nuestro estado de ánimo, pues aumentan los niveles de serotonina, al mismo tiempo que aumenta el nivel de probióticos en nuestro intestino. Esto último nos ayudará a recuperar el equilibrio de la flora intestinal, reforzar e incrementar nuestras defensas o mejorar de absorción de nutrientes, entre otros.

Si no te convencen los que venden en el supermercado, siempre puedes preparar tus propios pepinillos encurtidos con esta sencilla receta. Toma nota:

Equipo e ingredientes

  • 1 tarro de un litro de capacidad aproximadamente
  • 4 – 6 pepinos medianos, los suficientes como para llenar el frasco
  • 1 – 2 cucharadas de eneldo fresco
  • 1 chile verde o serrano
  • 1 cucharada de sal marina
  • 4 cucharadas de de suero de leche (o una cucharada adicional de sal marina)
  • 1 cucharada de semillas de mostaza
  • Especias a placer (opcional – cilantro, comino o pimienta, por ejemplo)
  • 1-3 dientes de ajo pelados (opcional)
  • Pimientos (opcional, 1-2 por frasco)
  • Agua filtrada

Elaboración

1. Baño en hielo. Cosecha los pepinos, lávalos con agua fresca y deja que reposen en un baño frío de hielo durante 3 – 4 horas. Este paso es opcional, pero producirá un pepinillo más crujiente

2. Esterilización. Limpia y esteriliza todo el equipo. Estas salmueras se fermentan a temperatura ambiente, por lo que todo lo que va a entrar en contacto con los pepinos, incluyendo el cuchillo, las cucharas de medir o el tarro de cristal, deben ser esterilizados. Para ello, mete todo el equipo en el lavavajillas con un programa de agua bien caliente.

3. Rellenado de frascos. Para cada frasco utilizaremos 1 chile serrano, 2 dientes de ajo pelados, 1 cucharada de semillas de mostaza, 1 de cilantro y 1 de pimientas variadas. Después añadimos 1 cucharada de sal marina y 4 de suero de leche (o una de sal marina adicional). Mete los pepinos en el frasco y llénalo con agua filtrada -la suficiente para cubrir los pepinos, pero dejando un pequeño hueco arriba para los gases que se liberan durante la fermentación. Sella el frasco herméticamente.

4. Reposo. Dejaremos que el frasco repose a temperatura ambiente durante 3-7 días, dependiendo del gusto.

Una vez abierto el frasco, puedes guardarlo en el refrigerador hasta 4 ó 6 meses como mucho.

Otras verduras fermentadas

En general, las verduras fermentadas son extremadamente altas en probióticos. Las investigaciones sugieren que estos probióticos son capaces de ayudar lentamente a mejorar cuadros clínicos raros e incluso revertir completamente algunas enfermedades comunes en el mejor de los casos. Además, ayudan a mejorar la salud general del intestino, tal y como ya hemos visto antes, incluyendo una mejoría en el proceso de digestión y la mejora del sistema inmunológico. 

Además de los pepinillos, a continuación os mostramos cómo fermentar otra deliciosa verdura: las zanahorias.

Ingredientes

  • 8-10 zanahorias medianas, trituradas
  • 2 dientes de ajo picado
  • 2 cucharadas de sal marina
  • 1 hoja (la col preferida pero la lechuga también cumplirá su función)

Elaboración

1. Antes de nada, al igual que ocurría con los pepinillos, no olvides esterilizar todos los instrumentos que vayas a utilizar.

2. Tritura las zanahorias con un procesador de alimentos y colócalas en un bol. Agrega los dientes de ajo picado y la sal marina. Después, con la mano, mezcla los ingredientes estrujando bien las zanahorias (la idea es conseguir el “jugo” de la zanahorias para que la mezcla sea bastante acuosa). Ten paciencia, sigue mezclando y apretando.

3. Echa las zanahorias en los frascos, dejando alrededor de una pulgada en la parte superior para los gases del proceso de fermentación. Coloca por encima una hoja de repollo, tratando de tapar toda la superficie de zanahorias para que no queden expuestas al aire.










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4. Deja que repose durante dos semanas, comprobando cada dos días que el el agua cubre las zanahorias. Si ves que se están quedando sin agua, puedes agregar un poco más, así como retirar el moho si hubiese quedado alguna parte expuesta al aire. Aun así, deja que el proceso siga adelante. 

5. Transcurrido el tiempo ponle la tapa al tarro y refrigera. La refrigeración ralentizará el proceso de fermentación. 

 

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