3 animales reales que probablemente inspiraron las leyendas de marineros y piratas

Publicado 11 enero, 2020 por Alberto Díaz - Pinto
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Los seres mitológicos son una constante en el imaginario popular, tanto que, a veces, nos ha costado diferenciar su existencia entre realidad y ficción. Sin embargo, la mayor parte de las veces no son más que otra entelequia disfrazada de medias verdades que la ciencia se ha encargado de ir desmitificando con el paso del tiempo.

Hoy conoceremos a 3 especímenes que probablemente alimentaron algunas de las leyendas más comunes entre marineros y piratas. Cuentos que Hollywood ha sabido aprovechar reiteradas veces, alimentando aún más, si cabe, nuestras fantasías.

Sin embargo, nosotros venimos a arrojar algo de verdad sobre por qué pudieron originarse tales historias. Y es que, las imágenes que estáis a punto de ver hablan por sí solas.

Los «demonios marinos» y el tiburón blanco, cuando es visto desde abajo…

En efecto, se trata de un tiburón blanco divisado desde abajo por un buzo que, espero, estuviera dentro de una jaula. Pero, si os fijáis, estoy convencido de que enseguida veréis un rostro maligno, tal y como hemos imaginado siempre que sería el rostro del mismísimo demonio. Bueno, más o menos.

Sin embargo, no hace falta ver a un tiburón desde abajo para sentir verdadero pánico. Un sentimiento que, sin duda, la película Tiburón de Spielberg se encargó de grabar a fuego en nuestros cerebros ochenteros y noventeros.

En la vida real, el gran tiburón blanco puede pesar hasta 2 toneladas y crecer hasta los 6 metros. Puede alcanzar una velocidad de unos 64 Km/h y tiene una esperanza de vida razonablemente alta, pues se han encontrado especímenes de más de 70 años de edad (más del doble de lo que se pensaba).

Cuando llega el momento de alimentarse, el gran blanco prefiere focas, leones marinos, atunes, salmones y pequeñas ballenas dentadas. Por tanto, los seres humanos, aunque nos empeñemos en creer lo contrario, no estamos en su dieta. De hecho, según los científicos, tenemos más probabilidades de morir de un infarto en alta mar, que por el ataque de un tiburón blanco. Sin embargo, estas imágenes no ayudan mucho…

Las sirenas y las belugas

Seguro que todos habéis escuchado la famosa leyenda de las sirenas, en la que los marineros y piratas, encandilados por las voces y la belleza de estos míticos seres, conducían sus barcos hasta las rocas. Allí se producía el desastre y posteriormente eran devorados.

Pero no nos olvidemos de La Sirenita de Disney, que cuenta completamente lo contrario, inspirada en el cruento cuento de Hans Christian Andersen.

Pero aquí tenéis las imágenes que pudieron dar lugar al origen de la leyenda de las sirenas.

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La Voz del Muro

Sin embargo, aunque puedan parecer un par de piernas bajo una cola de pez, en realidad se trata de la fascinante morfología de las belugas. Las colas de estos simpáticos y entrañables cetáceos guardan cierta similitud con las colas que hemos podido ver en cientos de ilustraciones idealizadas de sirenas.

Además, las belugas son capaces de emitir un sin fin de sonidos, tanto dentro como fuera del agua, por lo que su canto resulta audible en alta mar.

No obstante, y a pesar de que hoy todos llevamos una cámara en el bolsillo, nunca se ha conseguido encontrar una prueba concluyente de la existencia de las sirenas, lo que, unido a dicho parecido, deja prácticamente descartado este antiguo mito.

Podéis encontrar más información acerca de estos míticos seres aquí.

El Kraken y los calamares gigantes

Estos especímenes por supuesto que existen, pero nada tienen que ver con el legendario Kraken descrito en la mitología escandinava y finlandesa, del que se decía que podía sumergir barcos enteros y que tenía una longitud de 2,4 km.

Quizá esta leyenda surgiese por los numerosos avistamientos de calamares gigantes reales, que como mucho alcanzarían los 20 metros de largo, incluyendo sus dos largos tentáculos.

La realidad es que estos cefalópodos pueden alcanzar hasta los 14 metros de largo, siendo siempre las hembras más grandes que los machos, pero se cree que los hay hasta de más de 20 metros. Es más, el calamar es el animal que más deprisa crece, de 3 a 5 cm al día, por lo que en unos pocos años alcanzan estos tamaños tan descomunales.

Estos calamares poseen ocho brazos y dos largos tentáculos que llegan a medir de 2,5 a 6 veces la longitud del saco visceral, conformando la mayor parte de la longitud corporal. Además, sus brazos están equipados con centenares de ventosas que poseen un anillo dental, ayudándoles a capturar firmemente a sus presas.

Otras de sus curiosidades morfológicas son los cientos de garfios de sus tentáculos, así como su pico alojado en la parte ventral que destroza fácilmente los cráneos de sus presas, que hacen de estos gigantes auténticos monstruos marinos. Además, su ojo es el más grande del reino animal, pudiendo alcanzar un diámetro de hasta 25 centímetros.

No es muy frecuente, pues viven en las angostas profundidades, encontrar ejemplares varados en la playa. Aún así se han reportado diversos hallazgos, pero no fue hasta 2013, cuando el calamar gigante fue grabado por primera vez en su hábitat. Aquí tenéis las imágenes del momento.

Si este mítico ser, que ha resultado ser real a pesar de que las leyendas hayan exagerado su tamaño, os ha encandilado, aquí podéis encontrar mucha más información sobre ellos.

Fuentes: boingboingGreat white shark

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