Nueva York saca una ley que prohibe a los niños sin vacunar ir al colegio, y sus padres entran en cólera

Publicado 10 octubre, 2019 por Elena
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Desde octubre de 2018 ha habido 654 casos de sarampión solamente en Nueva York y 414 en otras partes del estado. Los niños son quienes corren más peligro de contraer la enfermedad y 1 de cada 20 niños que contraigan sarampión tendrá neumonía y 1 de cada 1000 morirá. A pesar de conocer estos datos, resulta que este verano se ha dado el peor brote de sarampión en décadas en Nueva York. Por este motivo se ha precipitado la aprobación de una ley que pone fin a las exenciones religiosas de las vacunas para los niños que acuden a escuelas públicas.

Padres antivacunas protestaron por esta ley

A los padres antivacunas se les dieron dos semanas de plazo para que entregaran los registros de vacunación de su hijos. Si no podían proporcionar esos documentos, los niños serían expulsados del colegio. Por supuesto los niños pueden volver al colegio si sus padres los vacunan. Conforme estas dos semanas llegaron a su fin, muchos padres estaban enfadados y protestaron por esta ley.

manifestacion

Fuente: Dayna Kim en Facebook

Muchos son los tuits de apoyo a los padres antivacunas que muestran imágenes de las protestas que llevaron a cabo por la expulsión de sus hijos de las escuelas. Una de las personas que apoya esta irresponsabilidad es Jackie19021587 en Twitter. Como ella, otros usuarios reclaman que esta ley es un caso de discriminación religiosa, cuando en realidad se trata de un asunto de salud pública.

Esta otra usuaria ha tenido la desafortunada idea de comparar a los niños de padres antivacunas con un claro ejemplo de racismo, cuando se prohibía a los niños negros acudir a las escuelas, simplemente por el color de su piel. Dos hechos completamente distintos, en absoluto comparables.

tuit

@Melissa232220 en Twitter

El niño Italiano recuperado de Leucemia que no podía volver a clase porque había niños sin vacunar

En Francia se estima que un 35% de la población es antivacunas. También en España este movimiento está cogiendo fuerza. Por eso los tribunales avalaron la medida de vetar a los niños sin vacunar de las guarderías y escuelas infantiles públicas a pesar de que la inmunización es voluntaria en nuestro país. La magistrada que respaldó la decisión de un ayuntamiento de vetar a los niños no matriculados reprochó a las familias antivacunas que quisieran que el resto de familias «asumieran las consecuencias y riesgos de su decisión unilateral». Además, rechaza el argumento de que este veto supone un vulneración de la libertad religiosa, ya que no se ha obligado a los padres a vacunar a sus hijos.

Ya en el año 2000 el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña declaró que vivir en un estado democrático y de derecho implica, no solo respetar los derechos fundamentales de cada individuo, «sino también asegurar que su ejercicio no menoscabe los derechos del resto de la sociedad».

En Italia se dio el caso del niño Matteo, que acababa de superar una leucemia y no podía volver al colegio porque en su clase había tres niños sin vacunar, lo que suponía un grave riesgo para su delicada salud. Por suerte, las tres familias accedieron a vacunar a sus hijos tras recibir información por parte de un equipo médico.

¿De dónde viene el movimiento antivacunas?

El movimiento antivacunas actual se fundamenta en un fraudulento estudio del año 1998. Su autor, Andrew Wakefield, afirmaba que la vacuna de la triple vírica era causa directa del autismo. Resulta que el estudio estaba completamente sesgado y manipulado y también se encontraron intereses económicos que beneficiaban directamente a Wakefield y su equipo. Estudios posteriores han intentado replicar esos resultados, sin encontrar evidencia alguna de esa relación entre vacunas y autismo. A pesar de esto, el movimiento antivacunas ha seguido creciendo en parte por culpa de las celebridades que han apoyado esta decisión, como Jim Carrey.

Aquí tenemos un ejemplo de las imágenes que utilizan para propagar su mensaje. Intentar justificar que la información de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades no es válida porque hace más de 60 años dijeron que el tabaco no provocaba cáncer.

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