La mayoría de éstas encuentra su origen en Asia, tanto en Japón como en China. A través de su rica variedad se obtienen beneficios para la salud, ya que mejoran la condición física y la resistencia cardiovascular.

En el caso del país nipón, se remontan a la época de los samuráis cuando a fines del siglo XIX una organización llamada “Gran Asociación de Artes Marciales de Japón” introdujo su enseñanza en el sistema educativo. Luego de la Segunda Guerra Mundial se prohibió su instrucción y a partir de la década de 1950 se las comenzó a considerar como un deporte.

El Judo significa el “camino moderado” y en su práctica no se emplean armas. A principios del siglo XX fue reformulado por Kano Jijoro al incluir conceptos del deporte moderno y permitir tirar al oponente en la esterilla y forcejear en el piso.

El Karate representa el “camino de la mano vacía” y se creó hace más de mil años en la isla de Okinawa. En este caso, cada parte del cuerpo se puede transformar en un arma de lucha, pero también es importante la defensa al aprender la técnica para esquivar o bloquear los golpes y las patadas del oponente. El instructor presta especial atención a la actitud ética y de conducta del estudiante.

El Aikido tiene sus inicios alrededor del año 1000 d.C. y con esta técnica se busca fortalecer la defensa del individuo aprovechando las debilidades de su oponente; suele ser practicado con frecuencia por las mujeres. A diferencia de los dos deportes anteriores, no es de competición.

Por otra parte, en China se denomina Kung Fu a todas las artes marciales que se realizan allí y expresa la habilidad adquirida gracias al paso del tiempo de una práctica que demanda mucha conducta, además de constancia y esfuerzo. Sus movimientos simulan a los de los animales, como por ejemplo el tigre; para esto, se requiere de entrenamiento y concentración.

Otra disciplina de origen chino es el Tai Chi o Tai Chi Chuan que es considerado de combate aunque no se suele usar como tal en la mayoría de los casos. Los movimientos son lentos y controlados e imitan a los de la naturaleza y los animales. Su raíz filosófica proviene del taoísmo y se basa en aprender a controlar y dirigir la propia energía (Chi). El hecho de saber cómo manejar la respiración y los movimientos puede ser muy útil para controlar algunas afecciones mentales -como la ansiedad, la depresión, el estrés y la hipertensión arterial-. Por consiguiente, se trata de un estilo de vida saludable y su práctica regular es recomendada por la medicina tradicional china.

Ante todo lo expuesto en esta ocasión, cabe tener presente que las más dinámicas contribuyen con el descenso de peso y que las que requieren más control ayudan a mantener el equilibrio y la coordinación. Además de contemplar el objetivo con el cual se realiza, al momento de elegir este tipo de deporte habrá que considerar: la edad, la presencia de afecciones crónicas y las preferencias particulares.

Publicado en Salud
Fuentes consultadas:
www.lared.com