Blob: tiene 720 sexos, es capaz de aprender sin cerebro, y nadie sabe qué es

Publicado 22 octubre, 2019 por Quique Zamorano
blob
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Tiene 720 sexos distintos, pero no posee ni boca ni estómago. Tampoco patas. Y lo que es todavía más increíble: es capaz de enviar y recibir información a su misma especie sin necesidad de cerebro.

Aunque parezca una película de ciencia ficción, es un tipo de animal y existe: se trata del Blob, un ser que reúne características propias del reino fúngico y vegetal sin estar clasificado realmente en ninguna de las dos familias. En los últimos días se ha puesto de moda al ser anunciado como la estrella de la nueva exposición del Parque Zoológico de París, según informa la ‘BBC’.

El Blob no es ni una planta ni un hongo, sino una mezcla de ambos. (Facebook Oficial del Parque Zoológico de París)

El Blob no es ni una planta ni un hongo, sino una mezcla de ambos. (Facebook Oficial del Parque Zoológico de París)

El llamado “physarum polycephalum” (que significa “moho de muchas cabezas”) ha dejado boquiabierta a la comunidad científica al ser capaz de transmitir conocimiento a sus iguales. Quizás lo más sorprendente de este curioso ser viviente con nombre de monosílabo es que también tiene propiedades casi inmortales, ya que aunque se haga pedazos puede reproducirse a una velocidad de vértigo gracias a la liberación de esporas, que se convierten rápidamente en nuevos ejemplares, explica ‘All That’s Interesting’. Otro ejemplo más de la increíble habilidad animal para colonizar el entorno y sobreponerse a circunstancias adversas.

Un ser excepcional y casi legendario

Esta llamativa forma de referirse al animal viene del mundo del cine, concretamente de la película “The Blob”, protagonizada por un jovencísimo Steve McQueen y estrenada en 1958. Dicho “filme” trata de una forma de vida alienígena que arrasa con todo lo que pilla en una pequeña localidad de Pennsylvania, en Estados Unidos. Pero nada más allá de la realidad, esta especie lleva en la Tierra muchísimos más años que nosotros, existiendo desde hace más de cinco siglos antes que los homínidos. 

La ciencia le clasificó dentro de la familia de los hongos, pero no fue hasta 1990 cuando una revisión concluyó que estaba dentro del grupo de los mixomicetos o moldes de baba, una subcategoría de las amebas. Para aquellos que ya estén pensando en salir tras su búsqueda, seguramente se sientan desilusionados, ya que su aspecto no difiere mucho del musgo encontrado en algunas cortezas de árboles, aunque su gama cromática varía entre el amarillo, rosa, blanco y rojo.

«Todavía no se sabe muy bien lo que es»

Se compone de una sola célula con varios núcleos que pueden replicar su ADN y dividirse. Aunque parece inmóvil, puede llegar a moverse a un ritmo de un centímetro por hora en busca de presas. A pesar de no contar con un sistema nervioso central, puede aprender a partir de la experiencia y cambiar su actitud para con el entorno. La transmisión de información con sus iguales se lleva a cabo justo después de fusionarse con otro ejemplar. ¿Cómo se defiende de sus posibles depredadores? Gracias a un método muy sencillo: cuando se encuentra en peligro entra en fase de hibernación y «se seca».

Un pedazo del Blob (Facebook Oficial del Parque Zoológico de París)

Un pedazo del Blob (Facebook Oficial del Parque Zoológico de París)

“A decir verdad, el blob es una de las cosas más extraordinarias que habitan en la Tierra hoy en día”, ha asegurado Bruno David, director del Zoológico de París, quien considera a la criatura como “uno de los grandes misterios naturales” de nuestro tiempo, en declaraciones recogidas por el medio británico. “Ha estado aquí durante millones de años y todavía no se sabe muy bien qué es lo que es, si se trata de un animal, de un hongo o de un híbrido entre ambos”.

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