Nuestro cerebro no piensa en que algún día perderemos la vida

Publicado 11 julio, 2020 por Elena
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De manera generalizada en las culturas occidentales, la muerte es un tema del que se evita hablar. Procuramos ocultárselo a los niños, hablamos de ello de forma indirecta o puede que incluso evitemos el tema a toda costa, lo que dificulta el proceso de duelo que hay que atravesar tras la pérdida de un ser querido.

Incluso evitamos estar en contacto con quienes están más próximos a la muerte: los enfermos terminales están en los hospitales y los ancianos, en residencias. No queremos que nos recuerden nuestra propia fragilidad.

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Nuestro propio cerebro nos protege

Aunque los valores y tradiciones culturales tienen un papel importante en la forma en la que procesamos e integramos la información a nivel cerebral, un reciente estudio ha encontrado que nuestro propio cerebro nos protege de los pensamientos sobre nuestra muerte.

«El cerebro no acepta que la muerte tiene que ver con nosotros», afirma Yair Dor-Ziderman, doctor en Filosofía en la Universidad Bar-Ilan de Israel. Se trata de un mecanismo primitivo que nos hace dudar de la información que tiene que ver con nuestra propia muerte, haciéndonos creer que esa información tiene que ser falsa o bien que se refiere a otra persona.

El daño físico y la muerte son unos de los miedos más comunes entre los niños de 6 a 11 años aproximadamente. En ese momento de su desarrollo ya son capaces de proyectar hacia el futuro y toman conciencia de que algún día morirán y no podrán evitarlo. «Esto va en contra de nuestra biología, que nos impulsa a seguir con vida», dice Dor-Ziderman. Es posible que el cerebro nos proteja de esa inevitable realidad para mantenernos con vida.

Para poner a prueba esta hipótesis, el equipo de Dor-Ziderman elaboró un test que mide el sistema de predicción del cerebro. La prueba consistía en que los participantes visualizaban su propio rosto y el de extraños, intercalando la mitad de las veces palabras relacionadas con la muerte, como «funeral» o «entierro».  Cuando a su fotografía le seguía una de estas palabras, el cerebro «apagaba» su sistema de predicción. 

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«Esto no me va a pasar a mi»

En palabras de Dor-Ziderman, «no podemos negar racionalmente que vamos a morir, pero pensamos que es algo que le ocurre a otras personas». Avi Goldstein, psicólogo y autor principal del estudio, dijo que estos resultados sugieren que nos protegemos ante las amenazas vitales o que nuestro cerebro nos permite pensar en la muerte desvinculándola de nosotros, como si fuera algo que sólo le sucede a los demás.

Respecto a esto último, Arnaud Wisman, psicólogo de la Universidad de Kent, afirma que, especialmente los jóvenes, piensan que la muerte es cosa de la gente mayor, no enlazan ese pensamiento con la realidad de que ellos van a terminar siendo «la gente mayor».

Si tuviéramos constantemente presente nuestra propia muerte, probablemente entraríamos en un profundo estado de angustia y desesperanza. Aunque nuestro cerebro racional comprende que algún día moriremos, hace un excelente trabajo protegiéndonos de ello para que podamos aprovechar y disfrutar del presente.

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