in

Miles de personas mueren sin darse cuenta por culpa de este gas. Aprende a identificar los síntomas

Tal vez te sorprenda pero cada año cientos de personas mueren en todo el mundo envenenadas por inhalación de monóxido de carbono. Por citar algunas cifras, 200 personas fallecieron en Argentina en 2015, 430 en EE.UU y 154 en España en 2011.

Más sorprendente aún es el número de intoxicaciones accidentales y visitas a urgencias que se saldaron con resultado positivo, unas 20.000 en EE.UU y entre 5.000 y 10.000 en España. 

En teoría todas y cada una de estas muertes e intoxicaciones se podrían prevenir, pero el exceso de confianza -ante un gas letal que es incoloro, inodoro e insípido- hace que pase desapercibido hasta que es demasiado tarde. 

La muerte dulce

El envenenamiento por monóxido de carbono es conocido con el sobrenombre de muerte dulce, debido al aspecto sonrosado y relajado que presentan las víctimas. Sin embargo y al contrario de lo que se cree, sus síntomas no son para nada agradables. 

Comienza son un suave estado de confusión, visión borrosa, dificultad para respirar y debilidad general. Si la exposición continúa, se sufrirá de cefaleas, problemas de estomago, mareos y somnolencia. Poco después caeremos inconscientes y en menos de media hora habremos muerto. 

La exposición al monóxido de carbono, incluso brevemente, puede producir daños irreparables, desde cambios de humor y cefaleas frecuentes a lesiones neurológicas permanentes. 

Shutterstock 

Muchas personas se encuentran durmiendo cuando todo ocurre y otros confunden los síntomas con una indisposición. Sea como sea, la mayoría de las víctimas no se percatan de lo que está ocurriendo.

El monóxido se produce como resultado de la combustión de materiales como butano, propano, gasolina, queroseno, carbón, petróleo o madera. Los aparatos de quema de escasa calidad, sucios o con falta de mantenimiento pueden fallar causando una mala combustión y generando monóxido de carbono en consecuencia. Si además la ventilación de la habitación es escasa, se corre el riesgo de sufrir un envenenamiento. 

Señales y protocolo de actuación

El monóxido de carbono no puede olerse, verse, ni sentirse de forma alguna; solo a través de aparatos electrónicos se puede detectar. Si sueles calentar tu casa con estufas de gas o similares, no es mala idea adquirir uno. 

Otra señal que puede alertarnos de su presencia es el color de las llamas, si estas arden con tonos amarillos es que se está produciendo este gas en gran cantidad. Aún así es más fiable colocar un detector y no confiar en nuestra percepción del color. Tampoco debemos olvidar cambiar las pilas cada 6 meses.

Shutterstock 

Para prevenir este tipo de accidentes es aconsejable revisar nuestros aparatos, acudir a profesionales, mantener una correcta limpieza y ventilación de las habitaciones. Nunca cubrir estos aparatos y apagarlos siempre cuando vayamos a dormir.

Si sospechas de una fuga de gas, no trates de buscar el origen. Apaga inmediatamente los aparatos que se encuentren en funcionamiento, abre las ventanas y sal a la calle. 

Conocer los síntomas y protocolos de actuación puede ayudar a salvar vidas. Informa a tus familiares y amigos.

What do you think?

0 points
Upvote Downvote