¡No te comas eso que tiene moho! Pero… ¿qué le ocurre a tu cuerpo si lo comes?

Publicado 17 julio, 2020 por Tamara Lopez
moho
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Imagina que vas a comer tu sandwich favorito, y que cuando ya llevas un rato disfrutándolo te das cuenta de que algunas partes tienen un poco de moho. Es posible que te haya pasado alguna vez, y que incluso te hayas preguntado qué consecuencias tendría seguir comiendo, así que sigue leyendo para descubrir cómo podría reaccionar tu cuerpo ante la ingesta de moho. 

¿Qué es el moho?

El moho es un tipo de hongo microscópico que habita en materia orgánica o animal. Al igual que las bacterias y las levaduras, es un agente causante del deterioro de los alimentos, por lo que si detectamos moho en alguno, significa que está seriamente afectado en su interior. 

Para crecer necesitan condiciones ambientales cálidas y húmedas, y lo hacen a través de las esporas, que también son las culpables de su color ennegrecido.

En cuanto a sus tipos, existe un número indeterminado de especies, y pueden ser perjudiciales o beneficiosos para la salud en función del comportamiento que tienen en el alimento. Además, algunos tipos de moho pueden llegar incluso a causar reacciones alérgicas y problemas respiratorios. 

¿Tengo que tirar a la basura cualquier alimento que contenga moho?

A menudo para evitar desperdicios de comida retiramos la parte contaminada con moho, pero a veces esto no es siempre lo adecuado, ni debe hacerse con todos los alimentos. 

De acuerdo con el departamento de agricultura de los Estados Unidos, lo ideal es comprar pequeñas cantidades de comida y consumirla en la mayor brevedad posible.

Si ya no podemos prevenir la aparición de moho, sólo podrán salvarse -con precauciones- algunos alimentos duros como la zanahoria  o los quesos curados. La razón es que en este tipo de alimentos los hongos se propagan más despacio. Eso sí, debemos cortar al menos un par de centímetros de margen.

Por otro lado, habrá algunos alimentos que tendremos que tirar siempre, como son:

  • Embutidos y carnes ahumadas.
  • Mermelada.
  • Frutos secos y sus derivados, como crema de cacahuete o de cacao.
  • Cualquier carne cocinada, y los guisos de cualquier tipo.
  • Legumbres.
  • Frutas y verduras blandas.
  • Cereales y sus derivados, tales como pan o pasta.
  • Yogures, cremas agrias o quesos blandos de untar.

¿Qué pasa si he comido algo con moho sin querer?

Por suerte, lo más probable es que no ocurra nada, a no ser que tengamos un sistema inmunitario débil o seamos alérgicos a algún tipo de hongo. En ese caso, ingerir moho puede ocasionar desde alergias leves como moqueo, estornudos o dolor de cabeza, hasta problemas más graves de digestión, como dolor de barriga y náuseas.

La dolencia dependerá del tipo de bacteria y la cantidad de comida que consumida, e incluso en los casos más graves, algunas toxinas del moho pueden resultar cancerígenas. 

También hay alimentos con moho que nuestros cuerpos pueden digerir fácilmente, como es el caso de algunos tipos de quesos como el gorgonzola, el roquefort y el queso azul, que se elaboran mediante la introducción de esporas específicas. 

Aun así, siempre es mejor prevenir que curar, por lo que debemos mantener los alimentos limpios y en buen estado, y ponernos en contacto con nuestro médico ante cualquier tipo de incidente ocasionado por la ingesta de moho. 

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