Cómo el confinamiento aumenta la capacidad humana de detectar terremotos

Publicado 20 abril, 2020 por Alberto Díaz - Pinto
terremoto
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Si bien estamos ante una situación terrible y sin precedentes, muchos científicos están aprovechando para realizar estudios que, de no estar confinados en casa, serían impensables. Que la pandemia ha disminuido la contaminación, es una realidad que podemos corroborar fácilmente si miramos al cielo sobre las grandes urbes. Pero ahí no termina la cosa.

Los sismómetros de todo el mundo están registrando una disminución de la actividad sísmica, resultante de las medidas de cuarentena fijadas por los gobiernos para detener la infección por el virus SARS-CoV-2.

Los sismómetros son instrumentos que responden a los movimientos terrestres, como los causados ​​por terremotos, erupciones volcánicas o explosiones. Los datos registrados se utilizan para localizar y caracterizar terremotos, así como estudiar la estructura interna de la Tierra.

Encerrados, hacemos menos ruido

Los sismómetros modernos son tan sensibles que incluso los patrones de ruido causados ​​por el tráfico, la red de metro o la actividad laboral de muchas empresas, normalmente interrumpen sus grabaciones fácilmente. Con casi un tercio de la población mundial confinada, muchas empresas y fábricas permanecen cerradas. Del mismo modo, el tráfico ha disminuido significativamente tanto en las ciudades como en sus alrededores.

Así pues, esta movilidad reducida también es visible en las grabaciones sísmicas de todo el mundo. De hecho, estos datos han sido constatados mediante un gráfico compartido en Twitter por el Real Observatorio de Bélgica. En él podemos ver un claro descenso de la actividad sísmica de Bruselas desde el pasado 18 de marzo.

Lo mismo ha ocurrido en la región italiana de Lombardía, epicentro italiano del coronavirus. Así lo ha mostrado una estación sísmica ubicada cerca de Milán a través de los datos recopilados, compartidos por el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología italiano. El gráfico muestra cómo la actividad sísmica en Po Plain, una de las áreas agrícolas e industriales más importantes de Italia, cayó drásticamente tras la imposición de medidas del pasado marzo.

actividad sismica Lombardia

Ingvterremoti

También se ha registrado una disminución de los niveles promedio de actividad sísmica en estaciones de Reino Unido, Francia y Nueva Zelanda.

Somos más susceptibles a sentir terremotos

La consecuencia directa de esta disminución de «ruido» sísmico ha sido, sorprendentemente que seamos capaces de detectar los terremotos como nunca antes. De hecho, la sismóloga Laure Fallou, del Centro Sismológico Euromediterráneo (CSEM), observó un fenómeno que no había visto en su vida. Más de 200 personas informaron de varios terremotos en Zagreb, Croacia, a través de la app LastQuake. Pero, lo insólito es que aquellos seísmos fueron irrisorios, de entre 0,6 y 1 grados en la escala Richter, cuando, en condiciones normales, ni los hubieran notado.

«Es una situación sin precedentes«, expresa Fallou. «Lo que se nota, más allá de la reducción del ruido sísmico, es que la gente está en sus casas. El confinamiento también puede aumentar el interés por la sismología de personas que viven en áreas sísmicas«, teoriza la experta.

Es más, Fallou habla del nacimiento de una «sismosociología». «La sociología es esencial para entender cómo se hace la sismología hoy en día«, argumenta. Esto es porque actualmente disponemos de sismógrafos caseros, gracias a proyectos internacionales como el de Raspberry Shake, o convertirnos en «sensores vivientes» con los acelerómetros de los teléfonos móviles, dentro de la iniciativa Sismo Detector.

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