El nuevo coronavirus no ha sido desarrollado en un laboratorio, confirma un estudio

Publicado 25 marzo, 2020 por Alberto Díaz - Pinto
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Para combatir todas las teorías de la conspiración y desinformación circulantes, una nueva investigación ha demostrado que el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 responsable del brote de COVID-19 no fue diseñado en un laboratorio.

En febrero, un artículo ampliamente compartido afirmaba que «el coronavirus puede haberse filtrado de un laboratorio». Es más, afirmaba que el virus podría haber escapado de un laboratorio de armas biológicas de Wuhan, China. Sin embargo, la reciente investigación desacredita completamente esta idea.

El estudio, publicado en la revista Nature Medicine, ha rastreado la evolución del SARS-CoV-2 y comparado su estructura con otros coronavirus para demostrar que es el producto de la evolución natural. Además, la investigación también arroja algo de luz sobre los posibles orígenes del virus.

«El SARS-CoV-2 se originó a través de procesos naturales»

Para descubrir el origen del patógeno, el equipo se centró en el análisis del genoma del coronavirus.

Una de las pistas más claras era la propia estructura molecular del SARS-CoV-2. Al parecer, este coronavirus presenta una estructura distintiva de «columna vertebral», que difiere enormemente de las encontradas en coronavirus previamente estudiados. Además, esta estructura es similar a la de los virus encontrados en murciélagos y pangolines.

Así, «si se hubiera llevado a cabo una manipulación genética en otro coronavirus para elaborar el SARS-CoV-2, se hubiera utilizado el ‘armazón’ de uno de los coronavirus existentes«, explican.

También descubrieron que los aminoácidos que componen los RBD (receptor-binding domain), empleados para atrapar los receptores de las enzimas presentes en las células encargadas de regular la presión arterial en pulmones e intestinos, habían evolucionado y perfeccionado con respecto a otros coronavirus.

De hecho, la alta afinidad en los receptores sugirió que «la selección natural debía estar detrás de esa evolución, y no una manipulación genética intencionada».

Entonces, ¿dónde se originó el nuevo coronavirus?

El análisis de secuenciación genómica del SARS-CoV-2 también mostró cómo la infección podría haber saltado de animales a humanos.

En un escenario posible, el virus podría haber evolucionado a su estado patógeno actual a través de la selección natural en un huésped no humano y luego saltar a los humanos.

Otro escenario posible es que una versión inofensiva del virus hubiera pasado de un huésped animal a los humanos, evolucionando en nuestra especie. Si bien esta última teoría es menos probable, es potencialmente más preocupante, ya que sugiere la posibilidad de otra cepa patógena del virus que podría dar un segundo salto a los humanos.

Sin embargo, por ahora no es posible determinar cuál de los escenarios es más probable, aunque los científicos están intentando descubrirlo a toda prisa, pues esto podría ayudarles a comprender y predecir brotes futuros.

Vía: Nature Medicine

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