Así es acampar en una de las cuevas más grandes del mundo, que tiene hasta «playa» propia

Publicado 29 noviembre, 2019 por Vanessa
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Alejada de todas las rutas seguidas por turistas que acuden al país, se encuentra una aventura épica al aire libre en la provincia de Quang Binh, Vietnam. Olvidarse de los circuitos típicos y optar por acampar en una de las cuevas más grandes del mundo tiene su magia, desde luego.

En el interior de la cueva de Hang En incluso se puede encontrar una playa de arena, una piscina de agua turquesa natural y un techo que casi alcanza los 100 metros de altura. Su tamaño es solo comparable a la Cueva del Ciervo, en Malasia, y a la Cueva de Son Doong, también en Vietnam. Dado que éstas cuevas son mucho más inaccesibles, conformarse con acampar en una de las cuevas más grandes del mundo, aunque sea la tercera en el ránking, es más que suficiente.

cuevas más grandes del mundo

Oxalis

Una aventura ideal solo para aquellos que disfruten del senderismo de verdad

Para poder realizar la caminata que supone llegar hasta la cueva hay que estar moderadamente en forma. A lo largo de dos días, se caminan casi veinte kilómetros a través de la jungla cálida y húmeda de Vietnam, con el equipo necesario para entrar en la cueva y acampar dentro de ella a la espalda. Esto no es algo que todo el mundo pueda soportar, claro.

Además, esta aventura supone dormir dentro de una tienda de campaña, en una cueva enorme en la que no hay electricidad, agua, Internet ni cobertura. Por otro lado, también se corre el riesgo de sufrir picaduras de sanguijuelas chupadoras de sangre y otros insectos.

Estas molestias podrían desanimar a un aficionado, pero no a un aventurero de verdad. Resistir todos los inconvenientes durante el viaje garantiza llevarse a casa una experiencia inolvidable en uno de los lugares más bonitos del mundo.

niños de la cueva de hang en

Escaping Abroad

pueblo de hang en










Escaping Abroad

El camino hacia Hang En comienza lejos de la propia cueva

La aventura para llegar a Phong Nha comienza en la concurrida ciudad de Hanoi. Allí, puede tomarse un autobús de la compañía Hng Thanh. A pesar de que es un largo viaje, que ronda las 10 horas, los autobuses están en buenas condiciones. Una vez en tierra, hay que caminar 19 kilómetros de ida y vuelta, por lo que es importante ir cómodo y aprovechar este tiempo para descansar.

Cerca de Hang En se puede encontrar un Parque Nacional y un hermoso pueblo étnico

Antes de llegar al camino de tierra en el que empieza la verdadera aventura, se debe cruzar un exuberante bosque verde en coche. Se trata del Parque Nacional Phong Nha-Ke Bang, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Siempre que se esté acompañado de un buen guía, el trayecto hacia la cueva será de lo más entretenido.

La caminata comienza por ser de solo 9,6 kilómetros, cuesta abajo y sombreada por una bonita jungla llena de pequeños arroyos. Poco a poco se va aplanando, hasta llegar a un pequeño pueblo étnico llamado Ban Doong. Al estar rodeado por grandes montañas de piedra caliza, y formado por cabañas de madera, es un lugar ideal para pararse a almorzar y descansar.

Una cueva de proporciones gigantescas en la jungla de Vietnam

Tras nueve kilómetros más de sendero, se puede observar ya la entrada de la cueva. No se trata de una andanza demasiado difícil estando en forma. Una vez se está a las puertas de Hang En, es cuando hay que equiparse y prepararse para ascender una montaña y acceder a una abertura mayor. Allí se comienza la incursión por la cueva de 200 metros, aproximadamente.

Lo que más llama la atención de Hang En es la gran piscina de agua turquesa que hay en su interior, rodeada por arena y espacio suficiente para que varias personas puedan acampar. A pesar de que este es el hogar de innumerables pájaros, murciélagos e insectos, las vistas y la experiencia son mágicas. Todo es cuestión de acostumbrarse al olor y a los ruidos. 

La experiencia de acampar en una de las cuevas más grandes del mundo es inolvidable

El interior de la cueva de Hang En es ideal para sentarse, darse un baño y tumbarse relajado en la arena. Pero, por supuesto, hay tiempo para todo, y este lugar está lleno de túneles, rocas, colinas y pequeños riachuelos que explorar. El momento ideal para hacerlo es después de comer algo recién hecho al fuego, mientras la luz del sol penetra por la abertura de la cueva. Prestando un poco de atención, se pueden ver fósiles de hace más de 300 millones de años. 

Al final de la cueva, tras recorrer una colina de rocas, se puede ver un camino hacia la cueva Son Doong, aún más grande que ésta. Debido a que es más inaccesible, quizás sea una buena opción optar por observar el impresionante precipicio, tomar algunas fotos y terminar volviendo a casa en un largo viaje hasta la ciudad de Hanoi.

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