Daisugi: La milenaria técnica japonesa de plantar árboles sobre árboles para obtener madera

Publicado 10 noviembre, 2020 por Nuria Narváez
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La deforestación es uno de los grandes problemas que afronta nuestro planeta. Se trata de un proceso que surge como consecuencia de la actividad humana, especialmente relacionado con la tala de árboles y la ganadería.

Los bosques almacenan carbono y esto nos permite mitigar el cambio climático. Sin embargo, si acabamos con los bosques, se acentúan las consecuencias del calentamiento global. Por eso es muy importante apostar por una silvicultura sostenible como la que se practica con el daisugi: una milenaria técnica japonesa de plantar árboles sobre árboles para obtener madera.

Producir nuevos brotes de madera

Esta técnica forestal de origen japonés tiene como protagonista una especie de árboles muy concretos: los cedros. Y la forma de aplicación es muy similar al cuidado de los bonsais. Es decir, el daisugi consiste en podar los cedros plantados como si fuera un bonsái gigante para así producir nuevos brotes de madera.

Uno de los más famosos es el cedro de Kitayama, conocido por ser muy recto y que desde el siglo XV ha tenido mucha demanda.

Podar cada dos años

En el daisugi, los brotes se podan cada dos años con mucho mimo y cuidado, igual que con los bonsáis. Así, se dejan solo las ramas superiores para que crezcan rectas.

Una de las grandes ventajas de esta técnica es que los silvicultores pueden consechar madera de una forma mucho más rápida y, además, menos perjudicial para el medio ambiente y el planeta. Y es que los brotes se pueden plantar para ayudar a repoblar un bosque o cosecharse para producir madera.

Una técnica del siglo XIV

Aunque hoy en día el daisugi se utiliza como una forma de silvicultura sostenible, surgió precisamente porque se puso de moda las casas construidas en base a la arquitectura sukiya-zukuri. No había materia prima suficiente para construir este tipo de casas para todos los samuráis o nobles de la época que querían una y, por eso, surgió la técnica del daisugi para poder responder a un mayor consumo.

En la antigua Roma también existía una técnica similar conocida como desmochado y que también era habitual en Europa, en concreto en Gran Bretaña.

Una madera de más calidad

La madera que se produce con este sistema que utiliza la forma de podar los bonsáis para podar madera, la madera producida con el método daisugi es un 140% más flexible que el cedro común y un 200% más densa y fuerte. Es decir, la madera que surge de la poda de los cedros es idónea para utilizar como vigas y madera para techos en los que se necesite madera recta.

Una madera muy popular

Aunque el uso de cedro conseguido mediante la técnica de daisugi disminuyó durante el siglo XVI, los guardabosques que optaban por esta tradicional forma de talar árboles pudieron continuar trabajando en ello gracias a la demanda de esta madera para usarla en jardines ornamentales.

Bosques gigantes con cedros abandonados

En bosques que hay a los alrededores de Kioto es posible descubrir bosques de cedros que se han talado siguiendo la técnica forestal del daisugi. Estos árboles producen madera durante unos 200-300 años antes de agotarse. Por eso, siguen existiendo bosques abandonados con muchos cedros vivos, algunos de ellos con un tronco que supera los 15 metros.

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