Cómo dejar de analizar todo en exceso y otros consejos que te harán la vida más fácil

Publicado 23 noviembre, 2020 por Elena
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Puede que en más de una ocasión te hayas encontrado a ti mismo dándole mil vueltas a un tema sobre el cual habías dicho que ibas a dejar de pensar. A veces nos vemos enredados en pensamientos que no nos llevan a ninguna parte y nos consumen muchísimo tiempo.

Estas pequeñas actitudes al final nos hacen perder mucho tiempo y energía mental que podríamos dedicar a cosas mucho más productivas o simplemente a estar tranquilos en nuestra propia cabeza. Hoy os traemos 5 consejos que os harán la vida un poco más fácil.

1. Cómo dejar de analizar todo en exceso

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Al caer en un análisis excesivo de todos los detalles de una situación, probablemente provocaremos que nos bloqueemos tratando de encontrar la solución perfecta. Este bloqueo nos impedirá avanzar también en otros ámbitos de nuestra vida, pudiendo dañar además nuestra autoestima y motivación.

Para poner fin a este bucle prueba las siguientes técnicas:

  • Parada del pensamiento: consiste sencillamente en decirse «¡basta!» a uno mismo cuando nos descubramos pensando otra vez en lo mismo y acatar nuestra propia orden procurando ocuparnos en otra actividad.
  • La hora de preocuparse: si tiendes a pensar todo demasiado, prueba a establecer una hora en tu día en la cual te dedicarás únicamente a darle vueltas a las preocupaciones. Así el resto del día queda disponible para otras cosas.

2. Cómo gestionar el futuro para no agobiarse por él

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En este círculo vicioso de preocuparnos en exceso tendemos también a centrarnos en el futuro, olvidándonos del presente. Es normal sentir miedo ante la incertidumbre que supone el amplio futuro, por eso vamos a aprender a dividirlo en términos más manejables.

No es lo mismo el futuro próximo (los próximos 3-6 meses), que el futuro cercano (entre 6 meses y 1 año) ni que el futuro lejano (los próximos 3 años). De esta forma podemos ir estableciendo objetivos a corto y medio plazo afrontables y realistas que nos acerquen un poco más a las metas que pretendemos lograr en el futuro lejano.

3. Qué hacer cuando «nada» sale como queremos

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Es muy común la sensación de que, por más que nos esforcemos, nunca sale nada como lo habíamos planeado y esto frustra y desmotiva mucho. Cuando sientas que todo va mal, no huyas ni fuerces situaciones: es momento de parar y analizar qué está sucediendo. Puede que estemos teniendo un recuerdo sesgado de los últimos meses donde sólo recordamos lo negativo y no reconocemos todo lo que ha ido bien.

También es momento de analizar las metas que tratamos de alcanzar: ¿son realistas? ¿me he marcado pequeños objetivos intermedios adecuados que me ayuden a lograrlas? ¿es el momento de hacer lo que estoy haciendo? También es importante relativizar y darnos cuenta de que todo es pasajero y seguro que vendrán épocas mejores.

4. Cómo pedir disculpas cuando no sabes cómo hacerlo

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A veces decir un sencillo «lo siento» no es suficiente y nos quedamos bloqueados porque no sabemos qué más decir o hacer para reparar el daño. De hecho, un estudio de los psicólogos Roy Lewicki y Beth Polin demuestra que no todas las disculpas son igualmente efectivas. Estas son las claves para formular una buena disculpa:

  • muestra sinceridad en tu disculpa: la otra persona puede notar que no te arrepientes o no entiendes qué has hecho mal y eso daña más la relación.
  • no esquives tu responsabilidad: no caigas en manipulaciones y demuestra madurez reconociendo tus errores y tu disposición a mejorar.
  • escucha de forma abierta y empática: para entender qué ha dañado al otro es necesario escuchar de manera honesta tratando de empatizar.

5. Cómo convertirte en la persona que quieres ser

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¿Estás en camino de ser quien quieres ser o quien otros esperan que seas? Para convertirnos en quien queremos ser primero es importante clarificar si estamos siguiendo nuestros propios objetivos y deseos o si, por el contrario, nos estamos guiando por los deseos y expectativas de otros, lo que puede cargarnos de presión.

Una vez tengas claro en qué persona te quieres convertir, piensa cuáles son tus fortalezas y desarróllalas, y encuentra también tus puntos débiles y tus miedos, reconociéndolos y aceptándolos en lugar de seguir fingiendo ser alguien que no eres. Y, sobre todo, no te guíes por lo que hacen otros, cada uno tiene que seguir su propio camino y sus propios métodos.

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