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Denuncian el uso de estereotipos sexistas en el cartel de carnaval de un niña de Arrecife, Lanzarote

La polémica ha salpicado los preparativos del Carnaval de Arrecife, Lanzarote, tras la publicación de un cartel de fiesta no oficial en el que aparece una niña visiblemente maquillada, enjoyada y en actitud sugerente. 

La asociación de mujeres de Tiermar denunció el cartel por considerar que promueve una imagen negativa y estereotipada de la mujer como simple objeto sexual. Algo que resulta aún más grave al tratarse su protagonista de una niña pequeña. 

El Ayuntamiento se ha desmarcado del cartel, aduciendo que no es obra del consistorio sino una sesión de fotografía privada convenida entre el artista y los padres de la menor. Sin embargo, son muchos los que creen que los ayuntamientos tienen algo de culpa en esto, pues son ellos los que convocan estos certámenes durante las fiestas. Concursos en los que no se busca a la mujer o el hombre más relevante de la población, sino simplemente a “la más bella” o “el más galante”.

La hipersexualización de la infancia

Los concursos de belleza para adultos resultan frívolos, pero cuando se trasladan al ámbito infantil, se vuelven simplemente perversos. Y no exagero.

Una niña cantando con cara de ángel puede ser adorable pero, reconozcámoslo, hace tiempo que los concursos infantiles -con EE.UU a la cabeza- dejaron de lado el talento de las niñas para centrarse en su belleza. Y ser la más guapa tiene un alto precio. 

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Sus progenitores, generalmente su madre, controlan en exceso la dieta de la niña, su peso y apariencia sometiéndola a todo tipo de tratamientos estéticos propios de gente adulta. Rayos UVA, rutinas de entrenamiento, peelings químicos, tinte capilar, extensiones, postizos y litros de maquillaje. Lo que haga falta para que la niña luzca guapa y pose en traje de baño, mini vestido de noche y cualquier otra ocurrencia.

Si creéis que exagero, echarle un ojo al reality show Toddlers & Tiaras en varias niñas de 3, 7 y 12 años de edad se preparan para participar en estos eventos. Es escandaloso, pero el programa va por su quinta temporada.

Mujer objeto en miniatura

Para ser reina infantil se tienen en cuenta los rasgos y características propias de una mujer joven y sexy. Es por eso que la ganadora no se convierte en “la niña más adorable” sino en una mujer objeto en miniatura.

Carine Roitfeld para Vogue

Así lo demostró Vogue París cuando a su ex-redactora jefa se le ocurrió la brillante idea de publicar un reportaje con niñas maquilladas y vestidas como adultas.

Carine Roitfeld para Vogue

Lógicamente a ella no le pareció que hubiera nada de malo en aquellas imágenes pues, el mundo de la moda y la publicidad, lleva muchos años transgrediendo los límites.

Carine Roitfeld para Vogue

Afortunadamente la opinión pública decidió plantarse en firme con esto, dejando claro que los niños y niñas no pueden ser sexualizados bajo ningún pretexto. Menos aún el de aumentar las ventas de la empresa de turno. 










Carine Roitfeld para Vogue

Y es que el tema, después de lo ocurrido en 1996 con la reina de la belleza infantil JonBenét Ramsey, no es para tomárselo a broma.

El triste caso de JonBenét Ramsey

Jon Benet

Little America’s Royal Miss, Colorado State All-Star Girl, Little Miss Charlevoix Michigan, Little Miss Colorado, Little Miss Merry Christmas.. y muchos más. Con solo 6 años de edad, JonBenét Ramsey pulverizó todos los certámenes de belleza infantil a los que sus padres la apuntaron. Su madre había sido reina de la belleza en su infancia y solo quería perpetuar con su hija esta extraña tradición. Sin embargo, este tipo de certamen atrajo la atención equivocada.

El 25 de diciembre de 1996, los padres de JonBenét recibieron una nota de rescate por su hija pidiendo una gran suma de dinero. La niña sería devuelta sana y salva tras la entrega del rescate. Eso sí, no debían contactar con la policía. 

Los Ramsey pusieron el caso en manos del FBI y ocho horas después, la niña fue hallada muerta en el sótano de la vivienda familiar. Había sido amordazada, estrangulada y abusada sexualmente. Un golpe en el lóbulo temporal había sido la causa final de su muerte. 

Más de 10 años después no se ha logrado descubrir a su asesino. La opinión pública fue muy dura con los padres a quienes se les creyó cómplices o autores del crimen, ya fuera este cometido directamente por ellos o por el hermano mayor de JonBenét. Sin embargo y tras el juicio todos fueron encontrados inocentes de todos los cargos.

Años después, un profesor de instituto se declaró autor del crimen y confesó estar muy obsesionado con la niña. No obstante, las incongruencias en su declaración y el ADN terminaron por exonerarlo del asesinato. Sin sospechosos, el caso quedó en punto muerto.

Cuando un menor desaparece, lo normal es que su agresor sea alguien cercano. Sin embargo y según la teoría del FBI, su fama e hipersexualización la convirtieron en la fantasía de un gran número de depredadores sexuales, por lo que el ataque pudo provenir de un auténtico desconocido. 

Sea como sea y a raíz de su trágica muerte, cientos de programas y concursos de belleza quedaron desiertos. Muchas madres recapacitaron sobre el peligro de exponer a sus hijas, aunque por desgracia, no todas.

¿Cómo resolvemos esto? Dejando que los niños sean niños y nada más

Aunque hablemos de la hipersexualización de las niñas, los varones, aunque en menor medida, no se libran de este fenómeno. Por ello, gobiernos de todo el mundo han tomado medidas para tratar de frenar estas prácticas y proteger a los niños, ya sea como sujetos activos o pasivos. 

Shutterstock 

Tapar revistas o películas pornográficas en puntos de venta y reducir la publicidad en horario infantil, son algunas de ellas. Especialmente si los anuncios promueven estereotipos o muestran imágenes de índole erótica o sexual. También se acordó la clasificación por edades Pegi en la programación televisiva, el cine y los videoclip musicales. 

Francia incluso ha prohibido por ley que los menores de 16 años puedan desfilar, participar en concursos de belleza o posar vestidos como adultos en anuncios de moda. 

Carine Roitfeld para Vogue

Proteger a los niños es una labor de todos y en mi opinión comienza en casa. En concreto con el tipo de juguete que compramos a nuestros hijos. Y es que las muñecas tipo Monster High, Barbie y otros juguetes que los animan a “ligar”, “maquillarse” o “ser una princesa” también perpetuan este estigma. 

Opta por juguetes no sexistas, no bélicos y educativos, y deja que tus hijos crezcan cuando llegue el momento y disfruten de la infancia. 

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