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Descubre por qué cada vez sufrimos más ansiedad y cómo combatirla

Vivimos en un mundo estresante y que nos hace sentir cada vez más ansiosos. El número de trabajadores que reportan ansiedad y cuadros de depresión crece, mientras que uno de cada seis niños terminará experimentando estas sensaciones en algún momento de sus vidas.

La ansiedad, al igual que el resto de trastornos mentales, afecta tanto a personas de a pie como a famosos y millonarios. El aumento del número de afectados va de la mano con el aumento en las ventas de libros que tratan el tema y pretenden informar y ayudar a aquellos que sufren ansiedad. Solo en junio de 2017, el número de libros sobre la ansiedad vendidos en EEUU aumentó en un 25% según uno de los minoristas más importantes del país.

Casi una de cada dos personas sufre ansiedad en el mundo, y más de la mitad de los encuestados por la marca de bienestar Healthspan considera que la vida cada vez provoca más ansiedad. La mayoría de preocupaciones giran alrededor de la apariencia física, el envejecimiento, el trabajo, la economía personal y la salud.

¿Por qué cada vez sufrimos más ansiedad?

ansiedad

1. Vivimos pegados a nuestros teléfonos móviles

Vivimos en un mundo en el que todo y todos estamos continuamente interconectados, mientras que nuestros cerebros no obtienen el descanso y la calma que necesitan. Es paradójico que estemos continuamente comunicados pero sintiéndonos más solos que nunca.

Según una encuesta de la BBC; los jóvenes son el grupo social más conectado mediante tecnología actualmente y también son aquellos que más profundamente sienten la soledad. Además, lo hacen con una frecuencia mayor que cualquier otro rango de edad.

A pesar de que la comunicación virtual es rápida, las conexiones que se crean son menos significativas y de peor calidad. Los seres humanos somos criaturas sociales y necesitamos comunicarnos usando nuestros sentidos, algo que se pierde poderosamente en la era de la comunicación digital. Interaccionar en persona con aquellos a los que apreciamos nos calma y ayuda a sentirnos integrados y conectados con la realidad.

2. Vivimos una doble vida

El número de personas que pretenden encontrarse bien y hacer piña en el trabajo y en sociedad mientras que en la intimidad recurre a conductas insanas para controlar la ansiedad va en aumento. El alcohol, las drogas, los atracones y el sexo extramatrimonial son cada vez más utilizados para escapar de la realidad y evitar hacer frente a los problemas.

Esto se ve a menudo provocado por trabajos sin apenas descansos y la necesidad de estar continuamente conectados y accesibles. Nuestras mentes no pueden apagarse en un mundo que les exige continuamente estar al tanto de todo, por lo que somos nosotros los que debemos ejercer un control y mantenerlas saludables.

3. Buscamos nuestros síntomas en Google

Las preocupaciones por la salud son cada vez más comunes, y cada vez es más frecuente también buscar nuestros síntomas en Google, ya que lo tenemos al alcance de la mano. Si bien esto nos puede llevar a tomar medidas de forma inmediata, también puede aumentar la ansiedad en los hipocondríacos.

Los síntomas pueden ser compartidos por muchas enfermedades, por lo que, si notas malestar, debes acudir a un médico de verdad que te informará de lo que te ocurre. No le preguntes a Dr Google, solo te preocuparás más y recibirás mucha información que puede ser malinterpretada.

4. Nos vemos presionados a parecer perfectos

Nuestra cultura está cada vez más preocupada por la apariencia física debido a que vivimos en un mundo donde los ídolos lo son por su aspecto. Algunas personas sienten tanto desprecio por sus propios cuerpos que esto es motivo de ansiedad. Se comparan continuamente con los demás en las redes sociales y buscan la aceptación de otras personas para sentirse mejor.

Lo importante es aceptarse a uno mismo y averiguar qué valores apreciamos para nosotros mismos. Cuidar de aquello que valoramos a diario, más allá de lo físico, ayuda a tener un buen autoestima. Además, si sientes que las redes sociales te están provocando ansiedad y preocupaciones, plantéate limitar el tiempo que pasas utilizándolas y date un descanso.

5. El camino hacia la vida adulta se complica

Según una encuesta realizada en hombres y mujeres de 18 a 75 años de edad, aquellos que sufren ansiedad comienzan a tenerla a una edad promedio de 22 años y alcanzan el pico alrededor de los 32 años.

Esto se debería a que las personas entre 20 y 30 años se enfrentan al dilema de encontrar un compañero perfecto o no lograrlo y arriesgarse a terminar solos. Además, a esta edad las personas estamos más preocupadas por otros factores que pueden provocar ansiedad. Estos incluyen la socialización, la adaptación y aceptación y la preocupación por ofender a alguien de nuestro entorno.

¿Qué hacer para combatir la ansiedad?

Hay muchas maneras de afrentar la ansiedad. Lo más importante es recordar que todos somos diferentes y que la ansiedad nos afecta de forma distinta a cada uno de nosotros. Por ello, debes encontrar aquello que te calme de verdad y utilizarlo para manejarla. Aquí te mostramos algunos trucos que funcionan en la mayoría de las personas.

1. Aprende a negarte

Parece muy simple pero al principio es complicado aprender a ponerse primero y decir no a las demandas de los demás. Se trata de una manera de reducir la ansiedad muy ignorada pero que notarás en cuanto pongas en práctica. No aceptes ofertas de trabajo que no te convenzan si no lo necesitas, no ayudes en eventos y no aceptes invitaciones a fiestas a las que no te apetece acudir. Puedes negarte de forma educada y amable a hacer aquellas cosas que no te apetezcan.

A menudo decimos que sí a otras personas para que nos quieran y nos valoren, pasando por alto nuestras propias necesidades. Nuestro tiempo, energía y estado de ánimo son preciosos, dales la importancia que tienen.

2. Analiza tus preocupaciones

Cada vez que te preocupes por algo, analiza si eres capaz de distinguir por qué te estás preocupando y si hay algo que puedas hacer al respecto. En caso de que no puedas hacerlo, deja de preocuparte y distráete centrándote en pensamientos agradables. En caso de que sí, averigua qué podrías hacer y haz una lista para pensar qué es lo mejor.

Si el problema puedes solucionarlo en el momento, hazlo. Después tendrás todo el tiempo del mundo para despreocuparte y distraerte con otros pensamientos y actividades. Si ahora mismo no puedes solucionarlo, planifica qué hacer y cuándo y deja de preocuparte. Una vez haya llegado el momento, tu problema será solucionado.

Al hacer esto, serás capaz de gestionar mejor tus preocupaciones y las reducirás con el tiempo.

3. Respira profundamente

Respirar más profunda y lentamente puede ayudarte a manejar la ansiedad. Si lo haces durante unos minutos, tu cerebro se dará cuenta de que no existe ningún peligro real y reiniciará su estado de calma y relax.

Cuando estamos ansiosos, tenemos la costumbre de respirar a través del pecho. Hay que evitar esto y hacerlo a través del diafragma. Para ello, coloca una mano sobre el vientre y la otra sobre el pecho e inhala por la nariz hinchando la barriga. Mientras inhalas, tu estómago irá deshinchándose.

La respiración profunda activa el sistema nervioso parasimpático que regula y detiene la respuesta de ansiedad asociada a los sentimientos ansiosos.

4. Date pequeños descansos a lo largo del día

Antes de salir de casa, piensa concienzudamente en ir despacio, sin darte prisa. Por lo general, ir deprisa a los sitios solo sirve para acelerarte y normalmente yendo despacio las personas llegan igualmente a los lugares a los que tienen que ir. Ralentiza el ritmo cuando te haga falta, o hazlo siempre, en general hacer las cosas con calma es menos agotador que hacerlas deprisa.

Adopta una postura relajada cuando te sientes, húndete en la silla y apoya las manos sobre los brazos de ésta o sobre tu regazo. Simplemente con cambiar tu postura corporal a una menos tensa notarás que desperdicias menos energía y que tu cuerpo estará descansando.

Incluso aunque sean 15 minutos charlando con un compañero, asegúrate de tomar un descanso en el trabajo. El hacer pequeños descansos te ayudará a manejar la ansiedad.

5. Aprende a relajarte y no te sientas culpable por ello

Suena muy simple, pero muchas personas no saben relajarse. Y no solo eso, sino que tampoco saben hacerlo sin sentirse culpables. A menudo imitamos los hábitos de aquellas personas que conocemos sin percatarnos de que realmente no estamos parándonos a descansar.

Busca placeres saludables, date recompensas y crea una lista de cosas que encuentres gratificantes. Debes ponerte el objetivo de hacer una al menos cada día, cuantas más, mejor.Tener esta a lista a mano cuando tengas momentos ansiosos te ayudará a no caer en conductas poco saludables, como darte atracones o beber alcohol.

Algunas ideas para incluir en la lista son tomar un baño de aromaterapia, darse un masaje, leer, hablar con amigos, hacer puzzles o salir a jugar con la mascota.

6. No dependas de la TV

Algunas personas dicen que mirar la televisión es relajante, pero es una cuestión de contraste. En realidad la televisión parece relajarnos después de un día exigente y cargante, pero lo que ocurre es todo lo contrario. Ver la televisión estimula el cerebro y, dependiendo del programa, puede desencadenar pensamientos que provocan ansiedad o comparaciones internas, lo cual no ayuda en absoluto.

En cambio, hacer ejercicio ligero, acostarse tranquilamente en la cama, meditar o darse un baño, son las mejores maneras de relajar la mente. Lo mejor es mantener un equilibrio y ocupar tiempo tanto viendo la tele como relajándonos.

7. Prueba el mindfulness

El mindfulness puede ayudarte a concentrarte en tu ansiedad aceptándola sin críticas en el momento y dejándola pasar. Esto te ayudará a entrenar tu mente para que se distraiga y te perturbe menos con pensamientos preocupantes. Actualmente existen muchos libros que tratan el tema y también aplicaciones para el móvil que ayudan a entender y manejar la ansiedad. De esta forma, aprenderás a cambiar el foco y alejarlo de preocupaciones en ocasiones absurdas.

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