in

El absurdo movimiento antivacunas empieza a afectar a los perros

De todas las estúpidas teorías que la raza humana se ha empeñado en abrazar, la del movimiento antivacunas es una especialmente peligrosa.

Por si no lo conoces, te cuento que este movimiento se inició a raíz de las afirmaciones (todas basadas en un estudio fraudulento) de un médico que intentó hacer dinero a costa del sufrimiento de miles de personas allá por 1998. Andrew Wakefiedl publicó un artículo en The Lancet exponiendo que las vacunas infantiles con las que creíamos proteger a nuestros pequeños eran en realidad la causa de una mal mayor: el autismo.

Carlos Reusser Monsalvez

A partir de ahí, miles de padres de niños autistas encontraron un clavo al que agarrarse para explicar que la enfermedad de sus hijos no era fruto de una lamentable casualidad biológica, sino que podían culpar a las empresas farmacéuticas y, de paso, sacar algo de dinero. A ellos se les sumaron otros tantos padres que decidieron no exponer a sus pequeños a semejante riesgo y se acogieron al derecho a no vacunar a sus hijos.

El problema ante esta decisión es que la existencia de individuos no vacunados en una comunidad rompe lo que se llama inmunidad de rebaño. Cuando en un grupo la mayoría de sus individuos son inmunes a una determinada infección, los que no lo son también se ven protegidos debido a que los agentes infecciosos encuentran gran dificultad para avanzar. Esto significa que cuando la inmunidad del grupo se rompe, por ejemplo, porque un gran número de niños no han sido vacunados, la comunidad entera está en peligro.

¿Quieres que tus hijos se relacionen con animales sin vacunar?

Pero, ¿qué ocurriría si llevásemos la estupidez humana un poco más allá? Pues exactamente lo que narra el Brooklin Paper: por increíble que parezca, el movimiento antivacunas ha llegado a las mascotas. Al parecer, el número de personas que se niegan a vacunar a sus perros está aumentando considerablemente en este distrito de la ciudad de Nueva York, todo por miedo a que los perros contraigan autismo canino, una enfermedad que nunca ha sido diagnosticada, es decir, no existe.

Una vez más, el problema no solo reside en que los perros que han tenido la mala suerte de caer en semejantes manos se ven expuestos a contraer enfermedades potencialmente mortales, sino que muchas de ellas son zoonóticas, es decir, se contagian a los humanos.

Patologías erradicas o casi en muchos países como la rabia o el moquillo podrían volver a desarrollarse con el peligro que ello conlleva para animales y personas. Todo por culpa de una absurda teoría que nunca nadie ha podido demostrar que nos afecte a nosotros y mucho menos a los perros.

No dejes de vacunarlo, él nunca lo haría.

La medicina humana y veterinaria siguen métodos similares para tratar a sus pacientes, pero no deja de ser cierto que la posibilidad de contraer ciertas patologías está muy relacionada con la forma de vida. Los animales se revuelcan en la tierra y a veces hasta comen heces, tienen muchas más probabilidades de contagiarse por parásitos o bacterias de los que las vacunas pueden defenderlos. No te lo pienses, no renuncies a los avances médicos por culpa de los intereses o, más bien, de la ignorancia de unos pocos.

What do you think?

0 points
Upvote Downvote